3 elementos fundamentales de la presentación de resultados anuales

Año nuevo, vida nueva. Es fácil decirlo, pero más difícil aplicarlo. Sobre todo, porque antes hay que hacer una revisión a fondo de todo lo ocurrido en el año anterior. Cuando se trata del mundo empresarial, esto implica cerrar los estados anuales y pasar cuentas. Para las empresas privadas pequeñas es un trámite, un dolor de cabeza, y muchas visitas al gestores. Para las cotizadas, la presentación de resultados anuales es el momento decisivo de dar explicaciones a los inversores.

En el caso específico de Wall Street, las compañías del mercado tienen la obligación de registrar el informe de resultados anuales auditados en la base de datos de la Comisión Reguladora del Mercado (la Security Exchange Commission). Según la codificación del propio organismo, este informe recibe la conocida denominación de 10-K.

Como explica Thornton L. O’Glove en el libro “Quality of Earnings”, se trata de un documento distinto del informe anual dirigido a los accionistas. Este último es un informe que sirve de escaparate a la empresa para publicar sus éxitos (y minimizar sus errores). En cambio, tanto el 10-K como los demás documentos enviados a la SEC, deben cumplir unos requisitos y revisados por un auditor.

Sea buena para la imagen pública de la empresa, o sea mala, se publicarán.

Los plazos de publicación dictaminan que las cotizadas con una mayor capitalización – mayor de 700 millones de dólares -, son las primeras en informar a los accionistas. Sesenta días después del cierre del ejercicio. En 2017, el día límite es el 1 de marzo. Para las cotizadas que tienen un menor peso, el plazo puede llegar a los setenta y cinco (16 de marzo) y noventa días (31 de marzo).

Cuando el 10-K se registra, hace días o incluso semanas que los inversores han conocido los resultados anuales. La empresa habrá hecho un adelanto, a través de un documento 8-K, de cómo ha cerrado el cuarto trimestre. Acompañado de una conferencia telefónica – la conference call dirigida a los analistas profesionales -, además de las notas de prensa. Cuánto mas de moda es una compañía, más ruido hacen sus presentaciones.

Factores de Riesgo

La llegada del informe de resultados anuales auditados llega después de una tormenta. Y, por algunos, ya no es motivo de sorpresa. Ni siquiera tiene repercusión en el precio de las acciones. En este contexto, es cuando el inversor atento debe prestar atención en algunos detalles que se esconden detrás de este documento:

1. Factores de Riesgo

Hay un apartado específico denominado “risk factors” y parece un simple trámite. Cuentan, a través de una lista, los riesgos que tiene el modelo de negocio de la empresa que presenta los resultados. Desde un accidente laboral hasta la volatilidad del precio del pescado. De las amenazas del sindicato, que aumentarán los costes, hasta las preocupaciones sobre la política internacional.

Lo que puede ser bueno para un modelo, puede ser un riesgo para otro.

Los factores de riesgo sirven para entender cómo funciona una empresa. Pero, su seguimiento anual también sirve al analista para localizar cuáles son las prioridades. Los cambios, en el orden y las modificaciones son elementos que pasan desapercibidos para muchos inversores, como dice W. Lee Norton en How to read a 10-K like Warren Buffett.

2. Las notas y las “footnotes”

Después del balance de situación, el estado de pérdidas y ganancias, los cambios en el patrimonio y los flujos de caja, hay más material en el 10-K. Todos estos estados contables van acompañados de notas que explican, uno por uno, la naturaleza de sus componentes.

El diablo se esconde detrás de los pequeños detalles. Excavar en esta información puede aportar el valor añadido necesario para filtrar una inversión.

Y hay mucho más. Las footnotes son las explicaciones detalladas. Como el “para saber más” de la contabilidad. Esto, a pesar de estar reducido a una letra diminuta, en un rincón de un documento, puede ser la causa determinante para que una empresa pueda cambiar las pérdidas por los beneficios (por ejemplo).

Como explicaba en “El hundimiento de Civeo…”, la empresa publicaba que los accionistas pagaban los gastos del club de campo de Bradley J. Dodson, su CEO. No lo anunciaba con un eslogan luminoso. Lo hacía en la footnote (b) de la nota de “Otras Compensaciones” de su Proxy.

3. Las “Off-Balance Sheet Liabilities” & Income Taxes

En el contexto de las notas, hay dos categorías que requieren más atención. Una es la contabilidad fiscal y la otra los compromisos fuera de balance (off-balance sheet).

Respecto la primera, hay una diferencia entre la contabilidad publicada y la registrada a efectos fiscales. No es lo mismo.

Sin entrar en detalles, sólo comentar que la empresa puede incrementar los costes para disminuir la tasa impositiva. En cambio, no aplicarlos cuando se trata de la contabilidad que presenta en el 10-K. Estas divergencias se publican en la categoría de “Income Taxes”, e insinúan si la empresa está infravalorando gastos o sobrevalorando ingresos.

Por otra parte, los compromisos fuera de balance son aquellas relaciones a largo plazo, que no se muestran en el balance de situación. Por ejemplo, un contrato de alquiler firmado por 10 años. O un acuerdo de explotación de un recurso natural. O una línea de descuento con un banco.

Los expertos en contabilidad Howard M. Schilit y Jeremy Perler alertan en el libro Financial Shenanigans: “a pesar de no estar reflejadas en los estados contables, estas obligaciones pueden condenar una compañía”.

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