Balance de situación, los primeros pasos básicos

El balance de situación actúa como un actor secundario, que a veces no aparece ni a escena. Cuando se trata de presentaciones, los elementos del estado de pérdidas y ganancias, como el resultado de explotación o el (maldito) EBITDA, se llevan todo el protagonismo. Solo los inversores más atentos prestan atención a la evolución de los elementos del patrimonio de una empresa.

Benjamin Graham y David Dodd le dieron la importancia que se merecía en su libro de referencia “Security Analysis”. Para los padres del value investing, el balance era la primera parada obligatoria para un análisis financiero exhaustivo del valor intrínseco de un negocio.

En la introducción de la sexta parte “Análisis del balance de situación. Implicaciones de los valores de los activos”, Bruce Greenwald enumera las características de este estado contable:

  1. El balance de situación identifica la cantidad y la naturaleza de los recursos invertidos en un negocio.
  2. Los recursos de un balance de situación proporcionan una base para analizar la naturaleza y estabilidad de las fuentes de ingresos.
  3. El pasivo del balance de situación que identifica las fuentes de financiamiento, describen la situación financiera de la empresa.
  4. La evolución del balance de situación a largo plazo permite verificar la calidad de las ganancias.

No solo se trata de estudiar la foto finnish que nos proporciona, sino que hay que observar su evolución. Y, también, cuáles son los cambios más significativos.

¿Como leer un balance de situación?

Este estado contable nos cuenta todos los elementos de una empresa, pero también se puede traducir de una situación financiera de una persona individual y corriente.

Adam, un personaje de ficción del primer mundo que nos sirve de ejemplo, tiene un número limitado de dinero. Está repartido entre su bolsillo, debajo del cojín, una cuenta corriente y un depósito a largo plazo. Uno de aquellos fondos estructurados que le vendieron un mal día en una oficina de un banco…

Además de este dinero, clasificado de más a menos disponible, o líquido, Adam también tiene otras propiedades. Compró un apartamento a las afueras de su pueblo y lo pagó con una hipoteca. En la documentación del contrato con el banco, valoró el inmueble por 60.000 euros. El dinero y esta vivienda suman sus activos personales.

Por otro lado, Adam no está libre de obligaciones, al contrario. En primer lugar, le quedan 30.000 euros de hipoteca. Tiene un horizonte temporal de más de 8 años para pagarla, aproximadamente. Por otro lado, hace unos meses viajó a la Rivera Maya y para cubrir el vuelo de avión y otros gastos pidió 3.500 euros (un micro-crédito) a una entidad financiera.

Activos

Totales

Pasivos

Totales

Efectivo y Cuenta Corriente

2.000 euros

Mini-Crédito

3.500 euros

Depósito Bancario

8.000 euros

Hipoteca

30.000 euros

Inmueble

60.000 euros

Total

70.000 euros

Total

33.500 euros

Adam no puede pagar de golpe todos sus pasivos con lo que tiene en la cuenta corriente. Ni con la suma de esta cuenta y el depósito. Generalmente, las personas que esperan pagar estas cantidades con lo que cobran de su sueldo. Los más afortunados tienen las arcas llenas para cubrir estas compras.

No obstante, la suma de todos los activos consigue cubrir las obligaciones de Adam. La diferencia entre los 70.000 euros de activos y los 33.500 euros de pasivos son 35.500 euros. Este es su patrimonio o capital, de su particular balance de situación.

Un pasivo para una empresa: Navajas, S.A.

El ejemplo anterior sirve para comprender el reparto de un balance, pero tiene un objetivo muy disitinto de cuando se usa para describir el patrimonio de una empresa. Un balance de situación de una compañía describe unos activos y unos pasivos. Estos tienen un objetivo; ejecutar una actividad específica para obtener un beneficio.

Mientras que Adam, necesita una casa, dinero, un mini crédito para un viaje, para trabajar, comer, dormir, pasárselo bien…

Para explicar el caso de una empresa usaré Navajas, S.A., que ya he utilizado en los artículos: “Calcular el precio de una empresa y no morir en el intento” y “El precio de las acciones y el señor Mercado”.

Navajas, S.A.

Navajas S.A. es una empresa de ficción, que se incorpora en bolsa con 90.000 euros de capital. Su actividad principal es comprar un estoque de navajas de afeitar para después venderlas a sus clientes a través de Internet.

La dinámica de su modelo de negocio es fácil. La previsión del costes de las ventas para un año es 60.000 euros. No necesitamos llenar el almacén con los productos de todo el año, pero necesitamos un mínimo que podemos calcular sin usar modelos matemáticos. Gastando 30.000 euros cubrimos medio año de ventas. Si las compramos, pasarán a ser las existencias guardadas a día de hoy.

¿Teníamos 90.000 euros de capital, no? Ya hemos gastado 30.000 euros en navajas de afeitar.

Con esto no es suficiente. Necesitamos un local/almacén que nos servirá para llevar la administración y guardar las existencias. También lo deberíamos llenar con una mesa, sillas, un ordenador, impresora para emitir facturas y una máquina de café. El precio del local y estos complementos suman 50.000 euros.

Con esta inversión, que se clasifica como “Inmovilizado”, nos quedan 10.000 euros en la cuenta corriente.

Podríamos detenernos aquí. Ya lo tenemos todo comprado para empezar a trabajar. Pero una empresa es una entidad que no se para, sino que su naturaleza es continuar su actividad en los próximos años. Por este motivo, no es suficiente con tener 10.000 euros en el banco, debemos asegurarnos un cojín para el futuro.

Activos

Totales

Pasivos

Totales

Efectivo

30.000 euros

Préstamo Corto Plazo

5.000 euros

Existencias

30.000 euros

Préstamo Largo Plazo

15.000 euros

Inmovilizado

50.000 euros

Total

110.000 euros

Total

20.000 euros

Solicitando un préstamo cubrimos los posibles gastos que vengan en un futuro. Con 20.000 euros cubrimos el coste de compra de productos durante 4 meses, por ejemplo. Esta cantidad que nos dejan la clasificamos en el pasivo, ya que se trata de una obligación que deberemos devolver. Lo dividimos en cort y largo plazo. 5.000 euros los devolveremos en un período inferior de doce meses. El resto del préstamo, a partir de un año.

Con estas decisiones, la foto estática del balance de situación de Navajas, S.A. queda dividido en activos valorados por 110.000 euros y pasivos de 20.000 euros. El capital no se ha modificado, ya que aún no se han registrado ni pérdidas ni beneficios, y se mantiene en 90.000 euros (la diferencia entre activo y pasivo).

Si nuestra intención es el análisis de un balance de situación, nunca encontraremos un estado contable tan limpio y pulcro en otras empresas cotizadas. Este, al ser un ejemplo, nos permite empezar desde cero, entender el “por qué” de la clasificación de todos los elementos y saber de primera mano como han llegado hasta aquí.

El balance de situación de una empresa cotizada tiene este aspecto:

Balance de situación de Chipotle

Esta es la foto de los activos, los pasivos y el equity (el capital social) de Chipotle Mexican Grill, a 30 de septiembre del año 2016. Refleja el dinero guardado en sus cuentas corrientes, existencias y préstamos. Pero, también, inversiones a largo plazo, intangibles, el fondo de comercio, deudas con proveedores, alquileres…

El trabajo, como analistas e inversores, no es el de construir un balance. Tampoco limitarnos a identificar las partidas que aumentan y las que disminuyen. El esfuerzo lo debemos dedicar a comprender qué función tienen los elementos del balance en la actividad de la compañía, a través de la lectura de distintas presentaciones de resultados y la aplicación de ratios financieros.

La foto estática del balance de situación la tenemos que convertir en una estructura dinámica – complementado con el estado de pérdidas y ganancias y los cash flows – que nos cuenten cuál es el modelo de negocio de la empresa y como se está desarrollando.

Para saber más:

4 días para invertir según los principios del Value Investing

Los secretos para obtener el famoso coste de reproducción y analizar un balance de situación en “Value Investing. From Graham to Buffett and Beyond” de Bruce Greenwald.

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