¿Qué hay detrás de una oferta de acciones en bolsa?

La semana pasada la bolsa estuvo animada por las ofertas de acciones, también llamadas OPV. La compañía de servicios Applus debutó en el parqué español y se confirmó como la mejor presentación desde el año 2010, después de recaudar más de 1.100 millones de euros. Al otro lado del atlántico el gigante asiático Alibaba cumplimentó la esperada documentación inicial para cotizar en la bolsa norteamericana. El tablón de ofertas de acciones se está llenando, pero la calidad de las propuestas no siempre son tan buenas como parecen.

El sentimiento de optimismo es el primer culpable de las apariciones de nuevas empresas en el mercado de capitales. Hay apetito de propuestas nuevas y también hay el dinero para pagarlas. La cruda realidad es que, además de Applus o Alibaba, cualquier compañía necesita dinero para cumplir sus objetivos, y la bolsa ya es un lugar donde hacerlo. La finalidad de una oferta de acciones impecable – con datos positivos y expectativas de infarto – siempre es buscar la financiación para que el negocio pueda continuar.

Twitter necesitaba dinero cuando se estrenó en bolsa, como Amadeus, Indra, Disney, y miles de otros negocios de alrededor del mundo. Pero todos intentan encontrar el momentum más atractivo. Ahora lo es, y las “IPOs” en Estados Unidos lo confirman. Semanalmente se presentan propuestas que cotizarán en el mercado, entre las que destacan algunos modelos de negocio sin activos, ni ingresos, ni una oficina real desde donde poder facturar. Si el futuro inversor no se preocupa de leer el prospecto inicial, puede llegar a gastarse un dineral en solo una idea y un nombre atractivo de referencia.

Katherine Stalley ya advertía de la peligrosidad de estas situaciones en el libro “The Art of Short Selling”. Escrito el año 1997, las burbujas de principios de la década en el sector high-tech y de la biotecnología, ya propició la venta de humo en forma de acción. Según la autora, los contrarios/bajistas pueden encontrar un buen caldo de cultivo en las nuevas salidas, solo deben preocuparse de leer los prospectos iniciales y ser más escépticos que la multitud.

Las estadísticas del profesor Jay Ritter indican que la rentabilidad media de las cotizaciones de una empresa comprada durante una OPV es de un -19,6%. El exceso de valor en una acción acabada de estrenar siempre va acompañada de riesgos y tempestades variadas. Desde la posibilidad que la economía internacional cambie de rumbo hasta que los cálculos de previsiones de crecimiento estén hinchados.

Esta semana se presenta ZenDesk en Estados Unidos con el lema: “las relaciones fundamentales entre las organizaciones y sus clientes están cambiando, y una nueva filosofía de servicios al cliente está apareciendo”. Un eslogan creativo que serviría también para la Coca-Cola, es para una plataforma web que quiere unir compañías con sus usuarios con el famoso concepto cloud. Con la terminología de moda de acompañamiento, la intención es recopilar hasta 127 millones de dólares después de perder hasta 22 millones en 2013.

Como los barcos en su primer día de trayecto, lo único que se puede hacer es desear suerte a las nuevas cotizaciones y abrir una botella de cava a su salud. Los inconvenientes es que algunas compañías ya hace tiempo que están navegando y otras aún deberían esperar una buena temporada en los astilleros para terminarlas de perfilar.

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