Locos por el petróleo

“Hay tres sectores específicos que para analizarlos hay que ser un experto: el financiero, el tecnológico y el de extracción de recursos naturales.” Lo cuenta el autor de Practical Stock Investing Dan Duane, después de años de carrera profesional revisando miles de empresas del sector energético. El analista avisa de los peligros de este mercado y del conjunto de trampas que se esconden tras cualquier actividad relacionada con el gas y el petróleo. Perforar está muy lejos de la imagen idílica, inmortalizada por James Dean bajo una lluvia negra, que convertía simples obreros en Giants de la industria.

La página de inversiones Jutia Group no comparte la misma visión conservadora. Durante las últimas semanas se ha convertido en el confidente de las mejores inversiones petrolíferas de la década, con la distribución de correos a discreción.  Fue a través de esta plataforma de Internet que John Myers, el autodenominado gurú, nos recomendó Centor Energy. Según él, perderíamos una oportunidad de oro si no comprábamos acciones de la propietaria de los mejores derechos de exploración del planeta. La estafa era evidente, pero la bolsa se lo creyó.

Más tarde, mientras escribía este mismo texto, me llegó un “soplo” mejor: el de Gray Fox Petroleum. La historia, como la anterior: Compañía con intereses en un páramo, que no ha registrado ni un beneficio, pero que esconde un gran secreto solo conocido por los genios de las finanzas. Martes 28 de enero, un día después de la distribución de este correo electrónico, la cotización de sus acciones se disparó hasta un 14%, a media jornada. ¿Casualidad? Para los amantes de las argumentaciones sólo hay este motivo:

Gray Fox Petroleum

Gray Fox Petroleum es otro participante raquítico, un penny stock, que cotiza fuera pistas en el mercado OTC. La compañía aprovecha la euforia que sienten los mercados por esta materia. Pagan miles de dólares en publicidad, que a largo plazo servirá para cubrir sus necesidades financieras. Mientras el proceso de búsqueda, bajo tierra, es infructuoso, a la bolsa aparentan un estado de forma inmejorable. Así, cuando sea necesario, podrán pasar la mano entre los inversores para recaudar fondos, por ejemplo con ampliaciones de capital. Con unas pérdidas acumuladas de 557.555 dólares, superiores a 447.516 dólares de activos, seguro que ya no tienen ningún banco dónde mendigar.

Durante la jornada del 28 de enero el mercado se lo pensó y al final Gray Fox Petroleum cerró con una caída de un 19,34% respecto el día anterior. Si no fue por el efecto de los accionistas individuales, quizás fue la respuesta de la acción de un insider. ¿Quién sabe si un directivo se deshizo de su compensación anual en especias? Para descubrirlo, sólo es cuestión de esperar a la documentación oficial y a la vez podremos conocer, en profundidad, la personalidad de esta organización.

Lejos de los mercados OTC, en el New York Stock Exchange y el Nasdaq también hay movimiento en el sector energético. Este tipo de compañías acumulan un buen registro de ofertas públicas a la bolsa, en los últimos trimestres. A pesar de que la industria del petróleo se divide en varios segmentos: perforadores, distribuidores, refinería y también externalización de servicios, los primeros son los protagonistas de la función. Entre la semana pasada y la anterior, Rice Energy, RSP Permian y Cypress Energy entraron en el mercado de capitales con la misma canción “somos una empresa de adquisición, exploración y producción de gas y petróleo”.  A nivel financiero, las tres perforadoras están mejor capitalizadas y su supervisión es más estricta, en comparación con los dos penny stocks anteriores. Aunque eso no las libra de ser demasiado optimistas en sus cálculos y en algunas ocasiones juegan con la ambición del inversor individual en su propio favor.

“Compre [cualquier nombre terminado con Energy o Petroleum] y aprovechará el boom del petróleo” exclaman los anuncios que decoran las páginas como Oilprice. Tienen el mismo ritmo que los consejos sobre el desarrollo de fármacos; estos también hinchan su burbuja biotecnológica. Ni unos avisan sobre el estado de las investigaciones, ni los otros saben explicar la evolución de las exploraciones. Son una oportunidad misteriosa. Menos para los analistas y gurús que propagan sus virtudes y que las cuentan con frases formadas por “descubrimiento” y “hágase rico”..

Dow Jones Industrial Oil and Gas, es un índice que resume todas las dimensiones de la industria petrolífera. Las diferencias entre cada una de las compañías también induce al engaño. En el selectivo podemos encontrar desde las mejores compañías de extracción, pasando por los intermediarios de la producción como la distribución i la industria química (el llamado midstream), como Phillips 66, hasta la venta en detalle. Entre esa fauna también hay la presencia de los trusts que se ocupan de toda la jerarquía; desde la exploración hasta el mantenimiento de estaciones de servicio, como por ejemplo Exxon Mobil: 

Dow Jones Petróleo

En el sector, representado por el índice Dow Jones, la ratio precio/beneficio es de 27, aproximadamente. Sus diversidades produce casos tan dispares como el que hay entre Nabors Industries y Newfield Exploration. La primera es receptora de la confianza del parquet. Las expectativas sobre sus actividades, de servicios externos en la industria del petróleo, le confieren un precio 304 veces superior al de sus beneficios. Newfield, en cambio, perdió 9,39 dólares durante el último año.

El beneficio medio por acción del sector es solo de 2,79 dólares por acción, por un total de 89 compañías. Con estos resultados a la vista, el capital de la industria energética se paga caro. Sin excepción, sean empresas pequeñas o cara. Hasta si se trata de una cotizada que extrae humo. Decorada, eso si, con una buena campaña publicitaria.

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