Reflexiones del año 2017 de un escritor de bolsa

En el momento – casi mágico – en que cierran las bolsas por último día del año, la revisión de los últimos 365 días es obligada. Durante estos 250 días hábiles, jornada arriba, jornada abajo, en el entorno económico/financiero/bursátil el nombre de moda ha sido indiscutiblemente el Bitcoin. Curiosamente, a pesar de alejarme de la última moda, mi cartera de acciones “de toda la vida” se ha mantenido gracias a un medio de pago también virtual: PayPal.

Si el rally de las acciones de esta empresa es fruto del contagio, es un tema que ya viviré en la piel propia el próximo año 2018.

En cuanto el Bitcoin…

El Bitcoin, el Ethereum, el Rippleuna larga lista de monedas electrónicas han sido el gran hit para muchos otros inversores. Los últimos meses de este 2017 han servido para alimentar un sprint, que ya se puede clasificar como la burbuja basada en el blockchain.

El Bitcoin ha multiplicado su precio por 20 y las perspectivas parecen positivas.

Este fenómeno ha atraído a miles de inversores, especuladores, como abejas a la miel. Con una negociación intradía han registrado rendimientos de más de un 10%. ¿Quien se mira los fondos de inversión tradicionales con este panorama?

Estos éxitos esporádicos me han brindado algunos comentarios de amigos como “y tu perdiendo el tiempo analizando empresas” o “¿por eso te sirve leer tantos libros?”. Si yo me he comido estos ataques, también les ha pasado a otros profesionales del sector a través de declaraciones como las de Pantera Bitcoin Fund:

“There are a lot of famous people who have said Bitcoin is a joke,” he said on Monday. “They might be right. But if they are wrong and it goes up 25 times, they are missing out on a huge trade.” Pantera Bitcoin Fund

Incluso se ha inventado la palabra nocoinerTeóricamente, designa el grupo que consideran que el Bitcoin es un fraude, donde se encuentran tanto economistas, como abogados o socialistas (??).

En cuanto el fenómeno Bitcoin, y otras monedas, tengo algunos motivos de preocupación, que me gustaría exponer:

  • ¿De dónde sale el dinero que ha alimentado el rally de estas divisas?
  • ¿Por qué se dice que es la moneda del futuro, pero nadie la utiliza en el presente?
  • ¿Por qué hay personas que no se atreven a comprar acciones de bolsa, por su inherente riesgo, y en cambio compran una moneda que sale de la nada y la única fiabilidad es una contraseña en una página web localizada en las Bahamas?

El último rumor que he oído es la formalización de préstamos para invertir en este tipo de divisas.

Para hacer un símil, esta situación me recuerda a finales del año 2007. Cuando algunos ahorradores no sólo se animaron a comprar un piso en medio de la burbuja, sino que utilizaron la fórmula de la hipoteca relacionada con el Yen Japonés. Para empeorar la situación, la hipoteca servía para invertir en un piso, que teóricamente se pagaría solo con los alquileres. No había ni ahorros, ni sueldo suficiente, para cubrirla.

Los ingredientes para un plato explosivo estaban totalmente preparados: un escenario perfecto de burbuja, más el endeudamiento bancario – también conocido como apalancamiento financiero -, más el riesgo añadido en divisa extranjera a través del Yen Japonés. Ah! Y la previsión de que todo se pagaría solo con un futuro alquiler.

Estos fueron los más espabilados de la clase, durante un breve período, cuando la burbuja estaba en su máximo apogeo. La inversión podía ser de las más fructíferas y, encima, pagada por el banco! Quien quería guardar el dinero en una cuenta corriente, cuando los intereses “sólo” daban un 4%?

Pero, ay, cuando la burbuja explotó! La historia ya la conocemos …

En cuanto el sector de las inversiones…

El sector de la gestión del dinero se caracteriza por estar lleno de charlatanes y vendedores de humo. Algunos son el resultado del éxito de un día, como una compra de Bitcoins. Sobre este tema muchos son los que pierden más tiempo en promocionar su libro, que en analizar. Aunque se llaman “analistas” o, peor aún, “expertos”. Por desgracia, los inversores conocidos por el público, los más famosos, no son los mejores, sino los que se han sabido vender mejor.

Yo escribo artículos en una página web, que por suerte y para mí, tiene una larga lista de lectores que aprecio. Esto no me hace mejor inversor. He tenido épocas buenas, épocas mediocres y épocas muy malas. Sólo me hace un inversor (un poco) conocido en algunos círculos específicos. Y, quién sabe, si algún día escribiré una publicación para explicar todo lo que no sé hacer.

Hay profesionales, menos “famosos”, que hacen un trabajo increíble. Equipos como los de True Value o Metagestión, por ejemplo. Esta última sociedad, a través de su fondo Metavalor, han conseguido un rendimiento de un 8,3% este año. Si, si, menos de un 10%! A pesar de tener un equipo detrás y haciendo lo que hace un inversor profesional: dedicar muchas horas al análisis.

Invertir en activos financieros, desde el ámbito profesional, no es jugar en el casino, ni a la lotería. La gestión del dinero ajeno es un tema serio. Si se mezcla la suerte en la toma de decisiones, algo falla. No es lo mismo coger 50 euros y gastarlos en una burbuja puntual de divisas virtuales, que gestionar el patrimonio de cientos de familias durante años. En algunos casos décadas.

Ni los gestores de inversiones profesionales invierten tirando los dados, ni los médicos tampoco abren en canal, a ver qué encuentran.

Por cierto, a todos los que tiene amigos que aprovechan las cenas de navidad para “fardar” de sus especulaciones exitosas: preguntad por las operaciones fallidas. A ver si la suma es positiva o negativa. O mejor no preguntar, si se desea tener la fiesta en paz …

En cuanto The Money Glory…

A propósito, este año lo he dedicado más a la lectura que a escribir. Los primeros meses del 2017 incorporé muchos textos fundamentales en la página web, que nunca caducarán. Como también complementé la guía del “Value Investing, pero la considero cada vez más obsoleta y con necesidades de muchos cambios.

Con esta idea tuve la tentación de parar. Abandonar la página web e incluso cancelar la suscripción del servidor, porque quería dedicarme a profundizar en algunos temas. Pero, al final, siempre me queda ese gusanillo que me dice que he dedicado muchas horas como para borrarlo todo.

Si no hay una fuerza superior que me pare, yo seguiré.

Por otro lado, los amigos inservibles me siguen apareciendo por todos lados. Son aquellos conocidos de redes sociales, como el Linkedin, que me piden colaborar con sus páginas web.

Mis favoritos son los del equipo de Rankia. Cada año aparece un nuevo comercial, un nuevo writer staff o con algún otro título de estos ridículos, que me tira distintos piropos. Me dice como escribo de bien, que le gusta mucho la página web. Una vez hechas las presentaciones, me cuenta que trabaja para una página que tiene muchos seguidores y que les encantaría que colaborara con ellos.

Hace cuatro años caí de cuatro patas y escribí durante un tiempo para distintas de estas “granjas” de contenidos.

Sinceramente, el trabajo de escribir es la misma que si lo hago para mí. La compensación, en cambio, es diferente. Cualquiera de estas páginas web te piden exclusividad de tus artículos. En algunos casos, te compensan económicamente, hay otros que lo único que hacen es darte las gracias. Desde Rankia dicen que te dan mayor visibilidad y llegas a una audiencia mucho más alta.

Durante aquellos días que escribía con asiduidad para otros observé que mi visibilidad era la misma. Si que los artículos se plasmaban en las pantallas de muchos lectores. Pero mis textos los asociaban con la la web de este o de aquel. Por otro lado, los principales gestores de los “grandes portales” eran los que más se lucraban por publicar sus estudios, asistir a conferencias o publicar libros. Lo hacían en nombre del portal, que mantienen cientos de sus “colaboradores”.

En este contexto también me aparecieron sanguijuelas. Individuos que les gustaba tanto lo que hacía que me propusieron proyectos diversos. Comenzaba con una colaboración. De la colaboración pasaba a recibir órdenes directas (incluso exigencias) de estas personas. Sin ningún tipo de acuerdo, ni yo haber aceptado la propuesta! Finalmente, se acababa la relación, con el enfado del otro porque me negaba a seguir con ese trato injusto.

Es por esta razón que animo a los escritores (inversores) noveles a abrir su propia página web. Un WordPress gratuito. La competencia es buena y no hace daño a nadie. Nos incentiva a los que llevamos varios años escribiendo y hablando de inversiones a mejorar. Adelante, si tenéis algo que decir, el año nuevo es un buen día para empezar.

Os deseo un muy buen 2018! Un abrazo a todos y todas, y muchas gracias por seguir leyendo.

Joan Anglada Salarich

This post is also available in: Catalán

Copyright © 2014. Created by Meks. Powered by WordPress.