¿Qué esconden las adquisiciones empresariales?

Las adquisiciones son operaciones corporativas que deberían terminar con un final feliz. O, lo que es lo mismo, los accionistas deberían registrar beneficios. Sino, solo se trata de experimentos y aventuras de los directivos que no saben qué hacer con el dinero que les sobra.

Las fusiones, las compras parciales o las absorciones, son operaciones que van más allá de la aritmética tradicional. La lógica que se esconde detrás de una operación corporativa es compleja y se puede estudiar desde distintas perspectivas, además de la estrictamente financiera.

La verdad porqué Procter and Gamble ha acumulado la mayoría de marcas que llenan la estantería de nuestro baño (H&S, Gillette, Ausonia, Tampax, Oral-B…) no se explica con datos. Seguro que hay centenares de historias escondidas detrás de cada nombre.

Si que, en cambio, se pueden clasificar las adquisiciones corporativas según su objetivo básico:

El crecimiento inorgánico de las empresas

Los inversores podemos distinguir fácilmente las operaciones corporativas que buscan la expansión del negocio. En este tipo de situaciones, las empresas usan su exceso de tesorería, y habitualmente se endeudan, para incorporar activos estratégicos que complementen los que ya tienen.

Es posible que los directores tengan intenciones escondidas, pero si un negocio alimentario se fusiona con otro del mismo sector, no se está desviando de su circulo de competencia.

Las últimas adquisiciones de Dufry, el operador de tiendas, son un ejemplo de este tipo de operaciones. La empresa ha usado la adquisición de Nuance y World Dutry Free, para llegar a localizaciones estratégicas que serían muy difíciles de construir a través de la inversión directa.

Las sinergias, o “crear sinergias”, son la validación positiva de una adquisición.

Esto significa que la rentabilidad será superior a los costes de adquisición, el desembolso inicial para la compañía más los gastos extras de la integración (despidos, duplicación de equipos técnicos…).

Por desgracias, las sinergias también son “un término usado en el mundo de los negocios para explicar una adquisición que no tiene otro sentido”, dice Warren Buffet. Esto es más fácil de identificar en la segunda categoría.

Las adquisiciones como aventuras empresariales

A parte de ser un reclamo publicitario, ¿para qué sirvió la fusión de Time Warner con American Online? La primera, un imperio mediático con décadas de historia, la segunda era la empresa de moda durante la burbuja de Internet, inflada por la contabilidad creativa.

Con el paso de los años este experimento acabó en desastre.

¿Por qué Pepsi compró la marca deportiva Wilson Co., en los 70? ¿Por qué entre las inversiones empresariales del holding de John Malone se encuentra el equipo de baseball Atlanta Braves? ¿Por qué el grupo alimentario Nabisco se fusionó con el imperio del tabaco R.J. Reynolds?

Activos del imperio de John Malone

Posiblemente las sinergias pueden explicar estas situaciones, pero también podemos encontrarle sentido a través del “conflicto del agente principal”.

Este conflicto explica la diferencia de intereses que hay entre la cúpula directiva con los propietarios, los accionistas. Los primeros son empleados, pagados con un sueldo y a través de incentivos en metálico y opciones de compra de acciones. Esta posición les impulsa a ejecutar decisiones que les satisfacen a corto plazo.

Las adquisiciones son una vía. Sirven para modificar cifras, rápidamente. A través de estas, la facturación cambia de un año a otro, a un ritmo trepidante, y los resultados negativos pueden transformarse en beneficios.

Los costes de las operaciones corporativas, en cambio, se computan más lentamente, en distintos ejercicios.

Además de la acumulación del fondo de comercio, o también conocido como goodwill, que corresponde al exceso que ha pagado una compañía para quedarse con otro negocio. Este, si se registra, se queda en estado letárgico en el balance de situación, hasta que el auditor decide revisarlo con lupa.

La contabilidad creativa de las operaciones corporativas

Finalmente, en esta misma categoría, tienen cabida las operaciones corporativas que se realizan por necesidad, y al servicio de la contabilidad creativa para inflar los resultados.

“La empresa tiene que comprar más empresas para mantener este ritmo”, indican algunas sociedades en la lista de riesgos que deben cumplimentar en sus informes para la Comisión del Mercado de Valores.

Es el tipo de comportamiento que alertaban Howard M. Schilit y Jeremy Perler en “Financial Shenanigans”, libro de referencia para detectar estafas contables. Durante los años 90 Tyco ejecutó más de 1.000 absorciones, hasta convertirse en Tyco International.

Las adquisiciones de la multinacional sirvieron para incrementar sus ingresos y beneficios, ejercicio tras ejercicio, al mismo tiempo que los flujos de caja de las operaciones también aumentaban. El coste de las inversiones, por otra parte, se camuflaba a través de un registro aparte, en los gastos/salidas de los cash flows de las inversiones.

Por esta razón, el uso del free cash flow como sustituto de otras magnitudes como el Ebitda, es tan importante para evaluar la sostenibilidad de las expansiones a base de talonario. Actualmente, como sospechosos que están siguiendo el mismo patrón de comportamiento para seguir con su crecimiento exponencial, encontramos en el mercado Stericycle Inc. y J2 Global. Ya que sus aventuras corporativas se alejan cada vez más del sentido común.

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