Breve introducción a la “Rumorología”

Los padres y madres piden consejo a otras familias para escoger la mejor escuela para sus hijos. Los conductores preguntan a otros propietarios las ventajas e inconvenientes de su vehículo.

Millones de usuarios comparten opiniones en Internet sobre un largo catálogo de productos, desde restaurantes hasta cortadores de césped. Sí esta búsqueda es habitual, y casi obvia, entre consumidores; ¿por qué no debería serlo para los ahorradores que quieran invertir su dinero?

Philip A. Fisher bautizó como “Rumorologia” al proceso de formarse una opinión de una empresa a partir de conversaciones con participantes que tienen una relación directa con ella.

En el best seller “Acciones ordinarias y beneficios extraordinarios”, el padre de la inversión en empresas con potencial de crecimiento remarcaba la importancia de conocer a fondo el negocio objetivo. Según él, eso solo se consigue con el contacto directo con las personas adecuadas: proveedores, clientes, empleados, antiguos trabajadores, competidores o académicos que conocen a fondo la industria.

Ellos nos contarán como funciona la demanda de sus productos y servicios, como tratan a sus trabajadores, cuál son las expectativas del mercado… Los rumores darán una forma real a las cifras contables.

A las compañías les gusta tener visitas, dar trípticos con fotografías y demostrar lo modernas que son sus instalaciones

Si Peter Lynch nos recomendaba en “One Up On Wall Street” la inversión en marcas que conocemos y podemos encontrar en un centro comercial, Fisher va más lejos; recomienda la investigación activa para entender las empresas que difícilmente están a pie de calle, como por ejemplo maquinaria pesada o la perforación petrolífera.

Últimamente se ha puesto de moda visitar las oficinas de empresas en fase de crecimiento. Por supuesto, las compañías están encantadas de recibir visitas, facilitar catálogos con fotografías de sus productos y demostrar como son de modernas sus instalaciones.

El mismo inversor Jim Chanos advierte que estas entrevistas con la directiva solo sirven para observar la parte más optimista del negocio. Por esta razón se niega a aceptar estas visitas de cortesía. Fisher lo dejar para los últimos pasos de la investigación, una vez se han cubierto todos los flancos. Es evidente, ¿qué empresario contaría la parte mala de su proyecto a los futuros inversores?

Periodismo, una disciplina familiar con la “Rumorología”

Desde mi punto de vista, la “Rumorología” tiene como prima hermana una disciplina bien conocida: el Periodismo.

La receta para la elaboración de un buen reportaje es facilitar el acceso a todas las voces que construyen una historia. En el supuesto que la temática sea una compañía, es evidente que el reportero no solo debe conocer los componentes del negocio, sino que debe entender su entorno.

Esta relación, entre el periodismo y las finanzas, no es caprichosa. De hecho, hay varios periodistas que han entrado en el campo del análisis de acciones por su habilidad en la búsqueda de información.

La periodista Melissa Davis, por ejemplo, fundó la página The Street Sweeper después de 7 años de experiencia a TheStreet.com. El portal, donde ahora es editora, se dedica a descubrir fraudes financieros y compañías sobrevaloradas en el parqué mediante la investigación de datos y entrevistas con varios especialistas del sector.

Por desgracia, esta es una de las pocas excepciones. Hay una larga lista de medios de comunicación que ahora disponen de una sección económica que solo vomita comunicados de prensa que proceden directamente de las mismas compañías.

Actualmente, la información financiera que publican son una simple valla publicitaria que se queda sin contrastar.

Para saber más:

4 días para invertir según los principios del Value Investing

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