Revisión de la industria del petróleo I. El “boom” del fracking

Petroli

La industria del petróleo és un tema recurrente en los artículos de The Money Glory. También lo es en las inversiones de mi cartera Valkyria. Durante los últimos meses he mencionado a Dawson Geophysical y a Trecora Resources. Pero en el pasado también me interesé por los negocios de DistributionNow, Civeo y Phillips 66, para poner algunos ejemplos. Actualmente, mi apuesta por el petróleo está incentivada por la creencia que habrá una recuperación en el sector.

Últimamente los combustibles fósiles son trending topic, pero por su pernicioso efecto en el cambio climático. En cuestión de años, existe un consenso entre la opinión pública y los gobiernos, para la transformación del modelo energético. Por eso los gobiernos de distintos países intentan cerrar acuerdos para sustituir el petróleo y el gas por energías limpias y renovables. Tanto para la producción de electricidad como en automoción. Se debe disminuir de facto la dependencia del sector petrolífero.

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El sector financiero ha tomado nota de inmediato y ha replicado esta actitud a través de la implantación de políticas ESG (Environmental, Social and Governance). Por ello, ahora invertir en la industria petrolífera también “es feo”. Muchos gestores que hace cuatro días daban conferencias sobre las técnicas de fracking, ahora te muestran sus acreditaciones…

La industria energética está cambiando el modelo por obligación. No obstante la producción de petróleo, y todas las actividades complementarias, no desaparecerán de un día para otro. Durante la última década, el sector ya ha vivido distintos eventos, que podríamos clasificar en diferentes fases del ciclo económico del capital (según la teoría austríaca).

Los hechos más recientes, la combinación del período de pandemia con el estigma que vive la industria, ha dejado cotizaciones de empresas petrolíferas y gasistas a niveles muy baratos. Considero que es un buen momento para mirar con buenos ojos a las empresas que cubren las fases de exploración, producción y refinería de petróleo.

A continuación explicaré porqué es un buen momento para invertir. Pese a lo que digan los demás. En primer lugar haré un breve resumen del boom que vivió el petróleo, entre 2010 y 2014. Y, en un próximo escrito, comentaré la fase de recuperación y situación de pandemia, que ha llevado a la industria del petróleo hasta la situación interesante que estamos viviendo actualmente.

El boom de la fractura hidráulica

La evolución de los combustibles fósiles en los últimos veinte años podría servir de ejemplo para más de un curso de economía. Durante este período el petróleo ha vivido una revolución, una expansión y dos crisis. Si observamos la evolución del West Texas Intermediate (WTI) veremos que el máximo se registró en 2008 en 140 dólares el barril. La crisis financiera provocó la disminución de la demanda enérgética. Esto provocó la caída del crudo. Pero la recuperación fue rápida y entre 2010 y 2014, el WTI volvió a oscilar en torno a los 100 dólares.

Precios del Petróleo WTI

La industria petrolífera vivió una fase expansiva, tras la crisis financiera de 2008. Ésta fue el resultado de la recuperación de la demanda, pero también incentivado por el aumento de la oferta. En Estados Unidos incorporaron nuevas regiones al mapa geológico de producción. Así como también se implantaron nuevas tecnologías. Esto permitió posicionar al país como primer productor internacional. En cuestión de cinco años, pasó de ser dependiente energético a ser exportador de petróleo.

Según “How Crude Oil’s Global Collapse Unfolded”, el boom del petróleo empezó en 2008 con la primera perforación en Cotulla, un pueblo situado en el estado de Texas, y que forma parte del Eagle Ford Shale. Una región se caracteriza por almacenar “petróleo no convencional” bajo tierra. Esto significa que el crudo no está en un pozo, sino incrustado en la piedra. Para extraerlo, las compañías debían aplicar la fractura hidráulica, conocida también como fracking.

El aumento de la demanda de crudo elevó el precio del barril. Esta situación incentivó la inversión en Eagle Ford. Pero también lo hizo en regiones tradicionalmente petrolíferas como Texas, o en otros estados. Sobre todo en Dakota del Norte, donde se pasó de producir 62,3 millones de barriles en 2008 a 429,6 millones en 2015.

Producción Petróleo Dakota del Norte

 

Además de la fractura hidráulica, otra innovación que se puso de moda durante ese período fue la perforación horizontal. Esta tecnología permite perforar y extraer petróleo y gas de distintos niveles del subsuelo, a través de una misma torre. A nivel económico, esta tecnología es muy atractiva pues de cada pozo se obtiene una mayor producción y eleva la rentabilidad de cada inversión.

Si nos servimos del manual de la escuela de economía austríaca, cabe señalar que el precio incentivó la oferta. El rendimiento de las inversiones petrolíferas está condicionada a la cotización del West Texas y Brent en los mercados internacionales. Si se recurre al fracking para la producción, su coste marginal es mayor. Se necesita un mayor gasto en productos químicos y suministros. Sin embargo, en un escenario de 100 dólares el barril de petróleo, los márgenes de explotación eran atractivos.

Esto incentivó la entrada de nuevos participantes al mercado con capital para invertir. También alimentó las operaciones corporativas. En el año 2009 Exxon Mobil compró XTO Energy por 31.000 millones de dólares, mediante un canje de acciones. Los activos de esta compañía estaban formados principalmente por concesiones en regiones dónde se había usado la fractura hidráulica para obtener petróleo.

Teniendo en cuentas que todas las fases de la cadena de producción eran rentables, las divisiones de los grupos energéticos estaban en el orden del día. Marathon Oil y Murphy Oil separaron la fase downstream correspondiente a las gasolineras. ConocoPhillips ejecutó un spin-off de sus refinerías, que pasarían a llamarse Phillips 66. Incluso los negocios complementarios como Civeo, residencias para trabajadores del sector, se incorporaron en bolsa con la intención de convertirse en una REIT (Socimi).

El choque de la oferta

El fracking se popularizó hasta el punto de que muchas compañías incrementaron sus intereses a nivel internacional. En Cataluña recibimos la propuesta de BNK Petroleum para explorar petróleo en las montañas del ripollés. Estas ofertas estaban vacías de contenido, por compañías cuyo mayor negocio era comprar y vender concesiones. Sin embargo, su historial como perforadoras era limitado, o inexistente. Esta bandera roja, sumada al resto, nos informaba de que estábamos viviendo una burbuja.

Tradicionalmente, los booms no se terminan de un día para el otro. No hay un momento específico en el que el mercado se da cuenta de que se ha pasado de frenada. Si que hay varios factores que detienen las expectativas de los participantes. Aunque esto sucede en cuestión de días, meses o años.

En 2014 el precio del barril de petróleo se hundió. Los motivos son variados. La teoría más extendida fue el aumento de producción deliverado por los países de la OPEP, frente a la incesante creciente competencia de Estados Unidos. Según el libro “Oil 101” de Morgan Downey, la cantidad de barriles que producen los países de la OPEP es desconocida. Se realizan estimaciones, en función del número de cargueros que atraviesan el canal de Suez o el Cabo de Buena Esperanza. Por eso esta acusación es imposible de confirmar, pero plausible.

Debido al incremento de la producción de Estados Unidos, países como Nigeria habían dejado de exportar petróleo. Y, por primera vez después de muchos años, el Congreso estadounidense aprobó la posibilidad de exportar crudo a otros países. Ante este panorama, con el objetivo de devolver la estabilidad a los miembros de la OPEP, a países como Arabia Saudí no les costaba nada abrir un poco el grifo.

Cotitzacions Empreses Petroli

El precio del barril se hundió, provocando un efecto domino. Primero en las empresas de la fase upstream, que debían vender por debajo del coste de producción. Las operaciones corporativas que se habían realizado tuvieron que revisarse. Sobre todo porque las estimaciones fueron demasiado optimistas y no coincidían con los ingresos reales de los siguientes trimestres.

Esto provocó una caída generalizada de las cotizaciones del sector. Como se ve en el gráfico, las grandes corporaciones estadounidenses se hundieron en 2015. Por otro lado, las industrias complementarias como los servicios de prospección o propietarios de tecnología de fracking se quedaron literalmente sin trabajo.

Como comenté en el artículo “No sin mi petróleo”, la estabilización del precio de barril requirió distintas negociaciones entre los países que forman el cartel de la OPEP. Ni por encima de los 100 dólares era coherente, ni tampoco lo eran los niveles entre 20 y 40 dólares. En esa franja, no había ningún productor que le saliera rentable la inversión al perforar. Los encuentros dieron su fruto y la cotización se reavivó.

A partir de entonces, el coste del barril de brent aumentó progresivamente. Esto prometía una recuperación del sector e incluso incentivaba la producción de nuevo en las nuevas regiones como Dakota. Pero cuando parecía que la industria empezaba a funcionar, el coronavirus entró a escena. Este episodio castigaría a todos los sectores relacionados con las materias primas. Pero a los combustibles fósiles les llegaría también el cambio de opinión de la sociedad. Esto es lo que explicaré en un próximo artículo, donde revisaré esta transformación y analizaré los peros y contras de la situación actual.

Feliz jueves y gracias por leerme!

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