Valkyria Septiembre 2021: Renovación de la cartera y adiós a Beyond Meat

La cartera Valkyria cerró el tercer trimestre con una caída de un 13,68% y acumula un aumento de un 7,57% durante el año 2021. En este último trimestre el Standard & Poor’s 500 aumentó un 0,23% y el Ibex-35 disminuyó un 1,33%.

A 30 de septiembre de 2021 la cartera de inversiones Valkyria estaba diversificada en distintos sectores de los Estados Unidos. Por volumen de la participación destacan Rafael Pharmaceuticals (investigación) y Marchex (marketing). Las siguen Cable One (telecomunicaciones), Trecora Resources (petroquímica), Berkshire Hathaway (conglomerado), Vimeo (SaaS), Schmitt Industries (Conglomerat), Dawson Geophysical (estudios sísmicos) y Prog Holdings (alquiler de material de oficina).

Trecora Resources es la empresa que registró el rendimiento trimestral más elevado (+0,90%), mientras que Rafael Pharmaceuticals fue la peor (-38,28%).

Destaco el “saneamiento de la cartera” que ejecuté después de vacaciones. Sacrifiqué Beyond Meat y LB Foster. También abandoné comScore, aunque la decisión me costó un poco más. Por otra parte, invertí por primera vez en Schmitt Industries y Vimeo.

Durante los días de vacaciones tradicionales (junio, julio y agosto), los mercados sufren por la volatilidad. Hay muchos compradores y vendedores que están de vacaciones. Los pocos que se quedan son los que mueven las cotizaciones. Esto, junto con un periodo repleto de presentaciones de resultados, provocan reacciones exageradas de los mercados. En mi cartera el caso más destacable (y exagerado) es la caída de Rafael Holdings.

Revisión de Rafael Holdings

Rafael Holdings (ahora Raphael Pharmaceuticals) representa un 20% de la cartera de inversiones. El volumen de esta apuesta es una decisión personal que va contra las normas de gestión de cartera tradionales. A un fondo de inversión regulado la normativa le prohibiria. Por esta razón, cualquier movimiento en la cotización de Rafael me afecta cuatro veces más que el resto de posiciones. Como ya indiqué, la compañía motivó los rendimientos extraordinarios del primer semestre. Y, durante el último trimestre, ha sido lo que ha provocado la caída del valor de la cartera.

Durante los últimos meses, Rafael Holdings se ha transformado en Rafael Pharmaceuticals. Asimismo, ha sumado más y más cheerleaders en las redes sociales, coincidiendo con el incremento de la cotización (de 15 a 60 dólares por acción). Durante estos días la compañía ha sido conservadora en cuanto su política de comunicación. Sus hechos relevantes se han reservado a los anuncios de incorporaciones a la dirección y en la evolución de los estudios clínicos.

Lo que hizo saltar las alarmas y el precio, fue el anuncio de una colocación privada el pasado 24 de agosto. Rafael anunció la colocación de 2,8 millones de acciones a un grupo privado por 99 millones de dólares. Esto valoraba las acciones a 35 dólares. El presidente Howard Jonas también compró un paquete de 112.561 acciones por 44,42 dólares. Esto indignó a muchos seguidores, que lo consideraron una maniobra perversa que diluía el valor de cada título. En mi caso, entendí que si hay grupos que entran a 35 dólares, consideran que la acción subirá.

Respecto los estudios clínicos relacionados con el Devimistat, el cuarto trimestre se cierran las pruebas de la tercera fase. Si esto termina en éxito, se podría lanzar el producto al mercado. Este período es clave en la evolución del negocio de la compañía.

Las ventas: Beyond Meat, LB Foster y comScore

Beyond Meat se ha convertido en una piedra en el zapato desde hace muchos meses. La pandemia tenía que ser un paréntesis en la evolución del grupo. Pero, desde entonces, los ingresos, los márgenes y la cotización se han estancado. Beyond Meat ha superado la fase de crecimiento (de hype) para convertirse en un modelo de productor tradicional. Con todas las ventajas e inconvenientes que ello supone.

La compañía ha invertido en instalaciones propias, para sustituir su dependencia de otros proveedores. En las futuras fábricas aún les queda recorrido para ponerse en marcha y funcionar a pleno rendimiento. También está incorporando productos en su catálogo de carne sintética. Todo esto requiere tiempo, gasto en incrementar inventarios e invertir en capital. La publicidad de Beyond Meat durante su salida a la bolsa hablaba de una marca tecnológica (innovadora, disruptiva …). Pero con el paso de los años ha adquirido una estructura más convencional. Esto le disminuye el potencial y por esta razón la vendí.

LB Foster en cambio es una compañía que le he dedicado poco espacio en la página. Es un negocio que diseña, fabrica y comercializa componentes, sobre todo para la industria ferroviaria. Invertí a principios de año a partir de una tesis simple: Después de un período tormentoso de adquisiciones relacionadas con el sector energético, la dirección de LB Foster decidió volver a su core business.

Mientras que dediqué mis horas de análisis a la estructura financiera, fui menos minucioso con su modelo de negocio.

LB Foster es un fabricante de componentes, en un ecosistema dominado por grandes players. Tanto en cuanto las constructoras como los clientes. En el caso del mercado de los ferrocarriles, los operadores trabajan en mercados limitados geográficamente donde la competencia es muy pequeña. En la mayoría de países, las empresas que invierten en ferrocarril tienen un monopolio geográfico, con un gran poder para fijar los precios. En este contexto, LB Foster es una smallcap en un mercado fragmentado de proveedores que se enfrentan a grandes compradores.

Las ventajas competitvas sostenibles de LB Foster son escasas. Esto se traduce en el rendimiento del capital y los márgenes operativos. En este modelo se suma una gestión desvinculada de los intereses de los accionistas. Durante el 2020, a pesar de reducir jornadas laborales, el management se mantuvo las pagas extraordinarias. Estas estuvieron acompañadas de incentivos como un plan financiero o la inscripción a un club por más de 30.000 dólares anuales. Además, ninguno de estos directivos tiene una inversión significativa.

Otra inversión que le di unas cuantas vueltas fue comScore. En un futuro artículo explicaré en detalle sus finanzas y su transformación. Sólo adelanto que quiere quedarse una porción del mercado de estudio de audiencias de Nielsen. La cuestión es si este último sabrá defender su espacio. A raíz de las dudas de esta dura batalla, abandoné la posición.

Las compras: Vimeo y Schmitt Industries

Vimeo es una plataforma dirigida a creadores de vídeo online que se incorporó a la bolsa antes del verano. Hasta entonces formaba parte de IAC, el conglomerado dirigido por Barry Diller. En el momento de la incorporación a los mercados financieros la consideré cara. Sobre todo comparándola con antiguas ampliaciones de capital que la valoraban a precios mucho más bajos. Sin embargo, el modelo de negocio basado en un SaaS de tecnología propia, me gustaba mucho. Aproveché las turbulencias del verano para incorporarla a la cartera.

El caso de Schmitt Industries es más peculiar. Escribí sobre la compañía hace unos años, cuando sólo era una empresa que comercializaba instrumentos de precisión. En verano de 2020 me topé de nuevo con esta empresa, pero había cambiado. Ahora el consejero delegado era un tal Michael R. Zapata y había conseguido en una subasta una cadena de heladerías llamada Ample Hills.

Actualmente, Schmitt Industries es un “Frankenstein” que agrupa dos segmentos: uno de ellos fabrica tecnología punta, la otra helados. El objetivo de Zapata, ex-seal de Estados Unidos y principal inversor, es ordenar sus finanzas. Sobre todo sanear la marca Ample Hills. A largo plazo quiere ampliar el holding con compañías que pueda comprar a precios baratos.

La forma de explicarse, la estrategia y las operaciones de Zapata nos hace pensar en algún de los personajes descritos en el libro “The Outsiders” de William N. Thorndike, Jr. ¿Serà el siguiente Henry Singleton? Si es un loco con aires de grandeza o un genio, sólo la historia nos lo acabará descubriendo. De momento, yo apuesto por sus inicios.

Y la bolsa, ¿qué hará?

A pesar que todos los meses son arriesgados para invertir en bolsa, considero que el verano siempre ha sido un mal periodo. Y luego viene la resaca del otoño. Durante los meses de septiembre y octubre se han acumulado la mayoría de famosos cracks y explosiones bursátiles. Como el viernes negro de 1987, el crack de 1929 o el anuncio de la liquidación de Lehman Brothers.

Uno de mis principales temores respecto la pandemia son las consecuencias no repercutidas en la economía y en los mercados. Durante el período de excepción para frenar el coronavirus se tomaron medidas como incrementar la oferta monetaria, para dar crédito a las empresas. Esto dio alas a los mercados financieros. Los precios de las acciones se dispararon, pero las repercusiones en la economía real se hacen esperar.

Todas las cotizaciones se han recuperado. Pero no todos los negocios se han recuperado de la misma manera. Ni todas las compañías que disfrutaron de un momento de gloria durante los días confinamiento podrán sostener su éxito sin coronavirus.

Un ejemplo es Zoom. El software de vídeo pasó de ser un desconocido a la estrella de las comunicaciones online. Por eso su cotización se multiplicó por ocho en cuestión de meses. Más adelante se desinfló y su capitalización se redujo a la mitad, pero sigue por encima de la cotización de finales de 2019. Sin embargo, los inversores empiezan a desconfiar de su futuro. Zoom intentó la adquisición millonaria de Five9, pagada en acciones. Pero esta operación falló. Justamente porque los augurios de la empresa se están oscureciendo y las acciones ya no tienen el valor de antes.

Hay empresas que no tuvieron el éxito de Zoom, pero aprovecharon el contexto para endeudarse. En la bolsa se han recuperado, los ingresos probablemente también, pero están más apalancadas que antes. En un contexto de tipos de interés negativo, esto no preocupa, pues están pagando muy barato sus deudas. Las preocupaciones comenzarán cuando aumenten los tipos. La cuenta de pérdidas y ganancias de muchas compañías se erosionará por los costes de los préstamos hechos en pandemia.

Los hay que opinan que los tipos no aumentarán a corto plazo. Esto es un “que no se acabe la fiesta”. Pero no es normal, sobre todo si aumenta la inflación.

Los ciudadanos nos estamos empobreciendo: con el aumento de los productos básicos, los suministros (sobre todo el gas), las viviendas… En cambio, las entidades financieras no dan ningún tipo de valor a nuestros ahorros. Por el contexto de los tipos de interés.

Si poner dinero en el banco es una tontería, la alternativa es consumir, cada vez gastando más dinero en menos productos. O invertir. Y podemos hacerlo en un catálogo de productos exóticos impensable hasta hace unos años: acciones, futuros, opciones, ETFs, fondos de inversión, criptomonedes, NFTs …

En mi opinión, la fiesta se ha de acabar en un momento u otro y debe ser con el aumento de los tipos. Cuanto más tarde se haga, peor serán las consecuencias.

“No queda sino batirse.” Capitán Alatriste

 

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