The Money Glory http://www.themoneyglory.com/es/ Blog sobre inversions i borsa Mon, 06 Apr 2020 10:46:16 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.3.2 32913437 Cartera Valkyria Marzo 2020: ¿Y ahora qué? http://www.themoneyglory.com/es/2020/04/03/cartera-valkyria-marzo-2020-y-ahora-que/ http://www.themoneyglory.com/es/2020/04/03/cartera-valkyria-marzo-2020-y-ahora-que/#respond Fri, 03 Apr 2020 16:17:14 +0000 http://www.themoneyglory.com/?p=12566 La cartera Valkyria cerró el primer trimestre del año 2020 con una caída de un 12,93%, comparada con una caída de un 20% del Standard & Poor’s 500 y un 28,94% del Ibex-35. A fecha de hoy la cartera de inversions Valkyria está diversificada en distintos sectores de los Estados Unidos y de España. De […]

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La cartera Valkyria cerró el primer trimestre del año 2020 con una caída de un 12,93%, comparada con una caída de un 20% del Standard & Poor’s 500 y un 28,94% del Ibex-35.

A fecha de hoy la cartera de inversions Valkyria está diversificada en distintos sectores de los Estados Unidos y de España. De estos, destaca el sector del entretenimietno y las telecomunicaciones con las empresas Cable One, Sirius XM, Fox Corporation y Disney. La tecnología, biotecnología y la investigación también tienen un peso específico con Rafael Holdings, PayPal y Danaher Corporation. Complementan la cartera Levi’s (retail), Beyond Meat (alimentación), Miquel y Costas (industrial) y Berkshire Hathaway (conglomerado, negocio fundamental seguros).

Durante el último trimestre he incorporado: Danaher Corporation y Disney. Tamibén he sumado posiciones de PayPal, Sirius XM, Berkshire Hathaway, Fox y Levi’s. En cambio, he vendido DNow y Garrett Motion.

Durante el primer trimestre del año 2020, la caída correspondiente al conjunto de las acciones ha sido aproximadamente un 20%, en línea con la evolución del S&P 500. Cable One es la empresa que ha registrado el rendimiento anual más elevado (+12%), mientras que la evolución de Fox Corporation ha sido la peor (-35,05%).

Durante este trimestre también he mantenido una posición de arbitraje en Acacia Corporation, que será integrada por Cisco Systems. Esta operación aún no ha finalizado y hay un gap entre su precio de mercado y el precio final de adquisición. El crac de las bolsas provocó una diferencia mucho más alta, situación que aproveché para incrementar la posición.

Crisis de las oportunidades

Dejo la revisión de la situación económica y los escenarios probables que nos depara la pandemia para otros textos de la página. Hay mucho tiempo para reflexionar y también para decir coses. Por este motivo, estoy dedicando más horas a actualizar los contenidos que creo que son interesantes, y también pueden servir de alguna ayuda.

Por lo que respecta la revisión de la cartera, los resultados de este trimestre son malos. El crac de la bolsa – “el mayor de la historia” – causó estragos en la mayoría de las cotizaciones.

Desde el hundimiento de las bolsas, se ha extendido la filosofía de la “oportunidad única”. He leído a distintos inversores y analistas que difunden la idea de cuánto mayor es el crac, más grande será el rebote de los mercados. Y, por esto mismo, hay que invertir como sea. Y, si no aprovechas esta oportunitat, eres el tonto de la clase. Amigas y amigos, carpe diem.

Aquí lo explicaré desde el principio, tal como lo viví.

Mientras la pandemia se extendía desde China, empecé a comprar paulatinamente las empresas cotizadas que ya empezaban a bajar. La primera Fox Corporation, que fue una de las grandes castigadas tras presentar resultados anuales. Incorporé de nuevo el conglomerado de investigación Danaher Corporation. Más tarde Sirius y PayPal.

Entonces la bolsa cayó en picado. Un periodista que no me despierta ninguna simpatía exclamó “por fin ha llegado”, como si estuviera esperando la caída desde hacía meses. Y, en cambio, a mí me cogió desprevenido. El virus se extendía, nos empezaban a sugerir que deberíamos quedarnos encerrados en casa, y la bolsa tocaba los mínimos de los últimos dos años.

Empecé a informarme sobre lo que ocurría. Si me obligaban a quedarse en casa, ¿qué más podía hacer?

La extraña sensación de que todo el mundo tenía la situación “controlada”, me estresó mucho. Mientras yo leía textos sobre la gripe española o la teoría de los ciclos económicos de Ray Dalio, tuve la impresión de que la mayoría de inversores hacían y deshacían.

Por ejemplo, la misma semana del crac, en Rankia ya programaron una videoconferencia dónde participaban distintos gestores opinando sobre el alcance de la pandemia. Tanto Cobas Gestión, el vehículo de inversión de Francisco García Paramés, como Koala SICAV, del gestor Marc Garrigasait, ya habían publicado informes extensos sobre el coronavirus, cuál sería su posible impacto económico y los diferentes escenarios que preveían en sus carteras.

En el caso de Cobas, incluso se habían puesto en contacto con diferentes empresas donde han invertido para saber cuál era el impacto del coronavirus en su negocio.

“Uau! Que espabilados son”, pensé. Yo preocupándome por entender un poco lo que está pasando. Y, en cambio, estos ya habían tenido tiempo de analizar, contactar, cambiar de estrategia, comprar aquí, vender allí y, encima, hacer los informes para sus clientes. Además de asistir a conferencias donde explicaban todos sus razonamientos. Esto si que es eficiencia!

Desde un punto de vista objetivo, los mercados financieros sufrieron una sacudida importante a principios del mes de marzo. Actualmente, la mayoría de empresas cotizan por debajo del cierre, a 31 de diciembre de 2019. Esto nos explica que la bolsa ha descontado el impacto del coronavirus en la economía. Pero, el problema principal, es que no sabemos si los mercados se han pasado de frenada, o que el impacto será peor de lo que pensamos, y las bolsas seguirán cayendo.

En el primer escenario, si las bolsas han sido demasiado pesimistas, la pandemia nos abandonará como una terrible tormenta de verano, y el precio de las acciones volverán a subir. Las gráficas dibujarán una forma de V y, los que han apostado más fuerte, ganarán mucho dinero.

En cambio, en el segundo escenario, las expectativas pueden haberse quedado cortas. El impacto económico de la pandemia será más elevado y las medidas aplicadas se habrán quedado cortas. En este caso, las gráficas dibujarán un L, y los que han apostado muy fuerte tendrán sus inversiones estancadas en la bolsa durante una buena temporada.

Nos encontramos con un desdoblamiento en el camino y los datos que tenemos todavía son insuficientes para saber cuál es la dirección por donde tenemos que ir. Creer es muy diferente que saber. Y pensar que las bolsas harán esto o harán lo otro, lo dejo para la especulación y las apuestas. Un aspecto de los mercados que encuentro aburridísimo, sobre todo porque a la larga siempre se pierde dinero.

A mí no me queda sino estudiar los puntos fuertes y débiles, que conozco con toda seguridad. Tanto de mis finanzas, como de todas aquellas empresas donde tengo algo de dinero (y también mis esperanzas) puestas. Para muchas llamadas que haga, nadie me puede adivinar el futuro. En esta revisión de negocios Antifrágiles”, como diría Nassim N. Taleb, consideré que era el mejor momento de vender Garrett Motion. Antes del crac ya había vendido DNow. En cualquier caso, también habría vendido en plena crisis.

A medida que pasaban los días, poco a poco me di cuenta de que esto de “la oportunidad única” (y los informes, y las opiniones, y las conferencias …) era cosa de unos pocos. Y los hay que también dudan, porque no saben lo que pasará.

Siguiendo algunas advertencias de losinformes de Howard Marks, he comprado poco a poco acciones de algunas empresas, como Disney. Por qué Disney es Disney, y no un desastre bursátil como Viacom. Y también, porque como avisa el inversor, es un buen momento para acumular posiciones. Pero no desde el punto de vista estresante de que esto es una “oportunidad única”.

Pueden venir momentos muy duros y, teniendo en cuenta que TODOS, está cambiando de opinión cada minuto, mejor mantener la serenidad. A Warren Buffett no se le ha movido ni una ceja desde el inicio de esta crisis sanitaria. Ni ha comprado, ni ha vendido, y apenas le hemos oído hablar. Como explicó una vez David Einhorn, Buffett es como aquel jugador de póquer impasible que sólo se la juega cuando tiene una mano realmente buena. Y quizás este momento, todavía no ha llegado.

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Diario de la pandemia: el crac de la bolsa http://www.themoneyglory.com/es/2020/03/25/diario-de-la-pandemia-el-crac-de-la-bolsa/ http://www.themoneyglory.com/es/2020/03/25/diario-de-la-pandemia-el-crac-de-la-bolsa/#respond Wed, 25 Mar 2020 19:37:19 +0000 http://www.themoneyglory.com/?p=12348 Como consecuencia de la propagación del Covid-19, las bolsas explotaron provocando un crac bursátil. El día 16 de marzo, las acciones de la mayoría de empresas se hundieron y los inversores se comieron una buena suma de pérdidas extraordinarias. En “Big Debt Crises. Principles for Navigating” el inversor Ray Dalio recopiló en tres libros un […]

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Como consecuencia de la propagación del Covid-19, las bolsas explotaron provocando un crac bursátil. El día 16 de marzo, las acciones de la mayoría de empresas se hundieron y los inversores se comieron una buena suma de pérdidas extraordinarias. En “Big Debt Crises. Principles for Navigating” el inversor Ray Dalio recopiló en tres libros un manual técnico que explica la evolución de las burbujas y sus explosiones. Mi objetivo en este escrito es identificar cuáles son los principales indicadores de una burbuja, relacionarlos con la situación económica pre-crac, y evaluar las posibles consecuencias.

Según los estudios históricos que ha hecho Dalio y el equipo de Bridgewater Capital, las burbujas financieras reúnen una serie de características comunes. Durante el periodo de formación podemos ver que (1) los precios de los activos son altos en comparación con su media histórica; (2) los inversores dan por supuesto el crecimiento de la valoración de estos activos y sus beneficios futuros; (3) hay un amplio sentimiento alcista; (4) un alto porcentaje de las inversiones están financiadas con deuda; (5) los compradores, como pueden ser las empresas, realizan compras excepcionales a futuro (acumulan niveles extraordinarios de inventario, nuevos contratos con proveedores) con la intención de especular o como cobertura; (5) han entrado nuevos actores en el mercado; (6) la política monetaria que aplican los bancos centrales hincha más la burbuja.

En lenguaje menos técnico, si nos trasladamos en el contexto de la burbuja de Internet – la más romántica de las últimas “locuras colectivas” – los inversores queríamos estar. Worldcom, Yahoo!, Terra… Estos eran los nombres del momento que reunían dos características en común, el rendimiento de sus acciones era superior al resto de los valores tradicionales del parquet. Y, por otra parte, ninguna de estas tenía un historial consolidado de beneficios.

No obstante, esto no impedía a nuevos inversores entrar en el mercado a comprar acciones de Internet. Porque tenían que subir, la revolución tecnológica era imparable. Y muchas empresas, con un nombre acabado con .com, .net, o .es, se permitieron el lujo de debutar en la bolsa y conseguir financiación, por un proyecto que nunca ganaría un duro.

El contexto pre-crac de la pandemia era muy diferente. Sabemos con certeza que lo provocó el temor de los inversores ante el posible impacto económico del coronavirus. Por esta razón es difícil identificar características similares a la burbuja de los 2000 o la del 2007-2008. Aunque, por mi parte, considero que si se cumplían los puntos del 1 al 3.

Consecuencias del crac

Sin embargo, no importa cuál sea la causa que provoque la caída. Las consecuencias en el entorno financiero siempre son las mismas. (1) Hay una caída masiva del precio de los activos (ej. Acciones, bonos y obligaciones …); (2) esta situación presiona a los deudores en el momento de devolver los préstamos; (3) los inversores a crédito deben pagar intereses por unos activos que no tienen rendimientos; (4) los deudores con más riesgo no cumplen con las cuotas, los diferenciales de crédito aumentan y disminuye la oferta de préstamos hacia este tipo de deudores; (5) aumenta la necesidad de efectivo y esto provoca un incremento en los tipos de interés a corto plazo.

Estas son las consecuencias inmediatas de un crac en el entorno financiero. Pero, debido a la parada en seco de la economía, el coronavirus también provoca unas consecuencias en lo que llamaríamos “economía real”. Según el documento The Coronavirus’s $4 Trillion Hit to US Corporations, también de Bridgewater Capital, el “vacío” de la cuarentena se trasladará en (1) reducciones de plantilla, (2) disminución de las inversiones en capital, (2) reducción o anulación de dividendos, y también disminución de recompra de acciones y operaciones corporativas.

Estos tres puntos se cumplirán en mayor o menor grado, en función de la dimensión de las medidas económicas puestas en práctica. Tanto la Reserva Federal de los Estados Unidos, como distintos países occidentales, ya han anunciado inyecciones masivas de dinero en los mercados. En el caso de Estados Unidos incluso antes de la propagación del virus. En la Unión Europea predomina el lema “estamos en ello”. Se ha propuesto la emisión de unos bonos continentales que, si Alemania no lo aprueba, nunca saldrán al mercado.

Como apunta Howard Marks en su última carta a los inversores, algunas de las medidas (sobre todo la política monetaria) tendrían un mayor impacto si el contexto pre-crac hubiera sido más propicio. Antes del “parón”, no se cumplían todas las condiciones de burbuja, pero sí algunas de sus características. Por otra parte, esperamos que las amplias inyecciones que se anuncian ahora, tengan el efecto de reanimar los mercados y circulen en la economía real. En lugar de quedarse en cuentas corrientes.

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Maldita bolsa y maldito coronavirus http://www.themoneyglory.com/es/2020/03/17/maldita-bolsa-y-maldito-coronavirus/ http://www.themoneyglory.com/es/2020/03/17/maldita-bolsa-y-maldito-coronavirus/#respond Tue, 17 Mar 2020 17:07:39 +0000 http://www.themoneyglory.com/?p=12319 Publico este escrito en el contexto del estado de alerta para frenar la propagación del coronavirus, que ya es mainstream en todo el planeta. La cuarentena también ha aportado su granito de arena para ayudarme a la reflexión. Amigos y familiares me han preguntado sobre la situación económica y, como un opinador más, quiero dejar […]

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Publico este escrito en el contexto del estado de alerta para frenar la propagación del coronavirus, que ya es mainstream en todo el planeta. La cuarentena también ha aportado su granito de arena para ayudarme a la reflexión. Amigos y familiares me han preguntado sobre la situación económica y, como un opinador más, quiero dejar por escrito algunos pensamientos sobre la situación y cómo se está desarrollando.

En primer lugar, mis más sinceros deseos para las personas que lo puedan estar pasando mal estos días. A los enfermos, a sus familiares y amigos, así como todo el personal sanitario que lo está dando todo. También a las personas que abren sus establecimientos o siguen al pie del cañón (operarios de fábricas, transportistas …), para hacer de estos días excepcionales días de cada día.

Para los catastrofistas, quiero compartir algunas ideas. Pienso que nunca habíamos estado tan preparados como ahora para superar una situación de estas características. No sólo desde el punto de vista de los recursos de asistencia médica y de la investigación. Sino también en cuanto la difusión de la información – estamos informados en todo momento -, las nuevas formas de trabajo o las mil vías de comunicarnos nos hacen un confinamiento “agradable”.

Si que la propagación del coronavirus es un gran obstáculo en nuestra vida diaria, pero también nos brinda una oportunidad única para entender a cómo enfrentarnos a este tipo de situaciones. El final de todo ello aún no está escrito, pero a largo plazo estoy convencido de que esto quedará como un hecho marcado en los libros de historia que nuestros hijos y nietos tendrán que aprender de memoria. Como lo fue la famosa pandemia de gripe de los años 1918 y 1919.

En el terreno económico, “el efecto coronavirus” tendrá un impacto significativo a corto y medio plazo. De distintas dimensiones, en función de cada país. Dependerá de si estos han hecho los deberes en materia económica y de las medidas que tomarán para mitigar los efectos de la pandemia. Ahora mismo, como explica el inversor Ray Dalio en “The implications of hitting the hard 0% interest rate floor”, hay más variables que desconocemos de las que tenemos una certeza absoluta. Por esta razón, no estamos en disposición de predecir ningún tipo de futuro.

La maldita bolsa

Para los que tienen unos ahorros invertidos y están viviendo la caída imparable de los últimos días de las bolsas quiero compartir un comentario: los mercados financieros SIEMPRE bajan en ascensor (y suben por las escaleras).

Las causas que han provocado el hundimiento de estos últimos días son distintas de otros cracks recientes, pero la dinámica es la misma. La bolsa cae en picado, pero sube poco a poco. Mientras que raramente se han registrado subidas por encima de un 15%, el pánico de los inversores provoca la retirada de fondos, que se traduce en caídas de portada de periódico. La tormenta provocada por la tragedia es más intenso que la euforia. En cambio, por extraño que parezca, los mercados financieros registran más sesiones con beneficios, que con pérdidas.

Antes de este escenario de pánico, el recorrido de los índices bursátiles era espléndido. Tanto, que incluso había merecido más de un comentario en los resúmenes trimestrales y anuales de mi cartera de inversiones. Esto no era normal.

Hay dos motivos para comprender los rendimientos fantásticos de las cotizaciones. En primer lugar, las empresas iban hinchadas de financiación, por la política de bajos tipos de interés y la inyección de liquidez. Mientras que en Estados Unidos este escenario había comenzado a quedar atrás, en Europa aún se mantenía con tipos por debajo cero. Por otra parte, las expectativas de crecimiento legitimaban las cotizaciones desorbitadas de muchas empresas. Si la empresa “X” había crecido tanto durante el año 2019, en 2020 tenía que hacer lo mismo más un X% de más. Y eso era condición sine qua non.

El parón provocado por el coronavirus implica un choque en la oferta de servicios y productos, que no esperábamos. Al contrario que otros cracks bursátiles recientes, los parqués caen al ritmo que los inversores nos han puesto en cuarentena. Confinados en casa, hemos reducido la demanda de productos, estamos obligados a teletrabajar y vemos que las acciones de todas las empresas caen. No consumimos, no gastamos, y algunas empresas ya han comenzado a implementar medidas para que sus trabajadores tampoco cobren.

Por supuesto, no tenemos las herramientas para saber cuánto tiempo durará esta pausa, ni qué consecuencias tendrá en la economía. En la bolsa, las cotizaciones se están moviendo al ritmo de esta incertidumbre y ahora mismo no hay ninguna valoración que justifique un precio u otro.

Para demostrar cuán estúpido es el mercado os quiero explicar el caso específico de Acacia Communications. Se trata de una empresa tecnológica que fue adquirida por 70 dólares por acción por Cisco, durante el año 2019. La operación no se ha ejecutado y los inversores de Acacia no hemos recibido aún la conversión de los títulos en pago, pero las probabilidades de que acabe realizando es de casi un 100%. Pero, después del pánico de estos últimos días, la cotización ha caído hasta 62 dólares. Esto equivale a un rendimiento de un 12% casi asegurado por una situación de arbitraje!

La explicación de estas tonterías es en la reducción del patrimonio de los fondos de inversión y otros vehículos de este tipo. Los clientes han reducido su exposición a los mercados financieros y los reembolsos han provocado que los gestores equilibren los fondos. No pueden tener más acciones en un lugar que otro. Si venden títulos de Apple, también venden Microsoft, AT&T y McDonalds. Aunque cada empresa viva los efectos del coronavirus de maneras muy diferentes. Cuando el mercado cae, lo hace para todas las cotizaciones. Y no tiene miramientos.

Según lo explica muy bien el autor de Value and Opportunity, disponer de dinero en efectivo en este momento es un tesoro. Tanto para hacer frente a la situación económica personal, como para encontrar oportunidades de inversión provocadas por estas caídas.

¡Atención! Con esto no quiero decir que es el momento de comprar acciones desbocadamente. No sabemos nada. Ni cuánto durará todo ello, ni cuántas empresas deberán bajar la persiana. Sólo podemos desplegar hipotesis de situaciones, que ni los mismos empresarios saben con seguridad que sucederán.

Siguiendo con el artículo de Value and Opportunity, los inversores que tienen acciones en caída libre deben valorar cuáles son las empresas que disponen de las características necesarias para afrontar una crisis. Las que tengan un bajo nivel de apalancamiento, altos márgenes de explotación, rendimientos fantásticos de sus inversiones y ventajas competitivas sostenibles a largo plazo.

Hay negocios, con más de cien años de historia, que han superado dos guerras mundiales, enfrentamientos civiles, además de miles de transformaciones internas que les han puesto contra las cuerdas. A Coca-Cola los intentaron cerrar el chiringuito por su sospechosa fórmula a principios del siglo XX. ¿Como será que no supere un estado de alarma como este?

Debemos valorar si estos son los tipos de negocio que tenemos en cartera. Y también valorar si las que no lo son, las deberíamos descartar.

Más adelante, cuando los mercados logren tranquilizarse, con los datos en la mano podremos empezar a valorar si es el momento para volver a acumular posiciones. Ahora, de momento, con esa calma que nos ha empezado a rodear es un buen momento para leer y entender cómo se desarrollan los acontecimientos. No nos queda otra opción. A veces, no hacer nada, es la mejor de las decisiones.

Como es habitual, y para no perder los hábitos, el resumen de mi cartera lo dejo para finales de trimestre. Por otra parte, como ya hacen otros profesionales, he decidido dejar abierto este escrito a preguntas o cuestiones de todo tipo. Si hay cualquier persona que considere que tiene una duda, intentaré resolver con la mejor voluntad posible. Sin ningún tipo de compromiso.

Un abrazo a todos y todas!

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Los errores de la inversión en el modelo de negocio de DNow http://www.themoneyglory.com/es/2020/02/21/los-errores-de-la-inversion-en-el-modelo-de-negocio-de-dnow/ http://www.themoneyglory.com/es/2020/02/21/los-errores-de-la-inversion-en-el-modelo-de-negocio-de-dnow/#respond Fri, 21 Feb 2020 16:57:09 +0000 http://www.themoneyglory.com/?p=12290 DistributionNow (o DNow) cerró 2019 con pérdidas. Según los resultados a cierre de año, la cifra de negocio de la compañía de distribución para el sector del petróleo disminuyó, cuando se esperaba un incremento del volumen de negocio. Estas malas noticias provocaron la bajada de la cotización de la acción, aunque la empresa ya había […]

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DistributionNow (o DNow) cerró 2019 con pérdidas. Según los resultados a cierre de año, la cifra de negocio de la compañía de distribución para el sector del petróleo disminuyó, cuando se esperaba un incremento del volumen de negocio. Estas malas noticias provocaron la bajada de la cotización de la acción, aunque la empresa ya había demostrado algún síntoma de enfermedad con antelación.

Mi primer contacto con DNow lo expliqué el 30 de marzo del año 2016, cuando publiqué un artículo titulado “Invertir en DNow, el Leroy Merlin del sector del petróleo”. Era un texto donde describía el modelo de negocio, tal como lo había entendido, y expresaba las características positivas de la entonces nueva marca de Wall Street.

¿Por qué me equivoqué?

Durante el año 2014, la bajada del petróleo provocado por el aumento de oferta, dejó el sector tocado. Muchas empresas que tenían inversiones a medias las cancelaron y se abandonaron muchas concesiones. Empresas complementarias del sector, como DistributionNow, también fueron perjudicadas.

DNow empezó a cotizar en bolsa, después de un spin-off. Como otras empresas del sector, su cotización bajó y parecía ser una candidata barata e infravalorada. Años más tarde, la recuperación del sector petrolífero se hizo evidente. La OPEP rebajó la intensidad de la producción y el precio del barril aumentó, de los 30 a los 60 dólares. Las empresas se recuperaron porque el precio de venta permitía rentabilizar las inversiones. Pero DNow, aunque incrementó gradualmente las ventas y sumaba beneficios, su valor bursátil se quedó estancado.

Cuando la incorporé en mi cartera, elaboré una tesis y seguí la empresa escrupulosamente. Es el valor que he revisado más veces. Pero, de entrada, cometí cuatro errores:

Primer error. Entendí mal el modelo de negocio.

DistributionNow, como dice el mismo nombre, es un distribuidor. No es un fabricante de maquinaria. Pero, cuando identifiqué sus ventajas competitivas, tenía la percepción que se dedicaba a diseñar, fabricar y vender productos que eran necesarios para la industria.

Baker Hughes Company, por ejemplo, si es un fabricante que sirve a los productores del petróleo. Es lo que queda de la compañía fundada por el padre de Howard Hugues – la Hugues Tool Company – quién inventó la perforadora rotativa. Y, justamente por esta razón, se hizo millonario. DNow es un intermediario; compra productos de terceros, como podría ser la misma Baker Hughes, y las vende a través de su red comercial.

Segundo error. Entendí mal el papel de DNow en su propio mercado.

Distribuidor o fabricante, mi error inicial fue encasillar a la compañía en un papel de líder. En cambio, como dicen sus mismos rivales: “se trata de un mercado competitivo y fragmentado con muchos jugadores”. Creer que DNow era un líder me hizo pensar que la recuperación del ciclo implicaría un alud de clientes. Solo por estar ahí, pensaba yo, las ventas de la empresa deberían aumentar, sí o sí.

Pero el mercado del petróleo no es un lugar virgen para explorar, sino que es una carrera en el far west. Teniendo en cuenta que la ventaja competitiva de la compañía es su habilidad en “comprar y vender”, es muy probable que otros empresarios le copien el modelo. Sobre todo si el ciclo se recupera.

Tercer error. Fui optimista con los números.

Cuando calculé los free cash flows no tuve en cuenta los costes de las adquisiciones. Craso error! Esto me mostraba unas finanzas más saneadas que la realidad. En 2015, por ejemplo, el FCF sin adquisiciones sumaba 313 millones de dólares. Pero, una vez descontadas las compras corporativas, el saldo era negativo por un total de 199 millones de dólares. En 2016 el FCF sumaba 231 millones y, una vez descontadas las adquisiciones, 52 millones de dólares. A pesar de estas incorporaciones, las ventas en 2015 y en 2016 bajaron un 27% y un 30%, respectivamente.

Ambas magnitudes no están relacionadas, la empresa justificó las adquisiciones porque era el momento bajo del ciclo y se suponía que habían comprado barato. Creía que eran buenas compras. Pero, años más tarde, la integración de las empresas no ha demostrado ningún impulso significativo: ni en los ingresos, ni en los márgenes, ni en los beneficios netos. Y, justamente por esta razón, en el año 2019 se han reconocido pérdidas por deterioro del fondo de comercio y otros intangibles por un total de 128 millones de dólares.

Cuarto error. Me importó demasiado la opinión de los “profesionales”.

Localicé DNow a través de una carta a los inversores del fondo Fairholme Fund, de Bruce Berkowitz. Más tarde, otros fondos incorporaron esta compañía. La mayoría también interpretaron con poco acierto el modelo de negocio y se interesaban por el perfil de Robert Workman, hasta hace poco consejero delegado de la compañía.

Aunque la era Workman no representó ninguna alegría – al menos para los inversores -, hay que reconocer que aportaba color a las presentaciones de la compañía. Siempre comenzaba relatando una experiencia propia con un profesional de la empresa. No éramos más ricos, pero conocíamos más cosas de DNow. Pero eso se acabó hace unos meses, con la sustitución sin explicaciones de Workman por Richard Alario, quien ocupa actualmente el cargo de consejero delegado “temporal”. Encima de acabarse los relatos, las primeras noticias de Alario son las pérdidas anuales de 2019!

Por otro lado, hace tiempo que no leo un artículo favorable a la compañía. Posiblemente muchos se han retractado de la percepción que tenían de ella y la han retirado de su cartera. Normalmente, los gestores les encanta hablar de sus nuevas ideas, pero es poco habitual que hagan crítica de lo que ha ido mal. Precisamente, Fairholme Fund hace años que vendió DNow

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Cartera Valkyria Año 2019: One Step Beyond http://www.themoneyglory.com/es/2020/01/16/cartera-valkyria-ano-2019-one-step-beyond/ http://www.themoneyglory.com/es/2020/01/16/cartera-valkyria-ano-2019-one-step-beyond/#respond Thu, 16 Jan 2020 18:24:19 +0000 http://www.themoneyglory.com/?p=12261 La cartera Valkyria cerró en 2019 con un aumento de un 7,23%, comparado con una subida de un 28,88% del Standard & Poor’s 500 y un 11,82% del Ibex-35. A día de hoy la cartera de inversiones Valkyria está diversificada en distintos sectores de los Estados Unidos y de España. De estos, destaca el sector […]

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La cartera Valkyria cerró en 2019 con un aumento de un 7,23%, comparado con una subida de un 28,88% del Standard & Poor’s 500 y un 11,82% del Ibex-35.

A día de hoy la cartera de inversiones Valkyria está diversificada en distintos sectores de los Estados Unidos y de España. De estos, destaca el sector del entretenimiento y las telecomunicaciones con las empresas Cable One, IDT y Sirius XM. La tecnología y la biotecnología también tienen su peso específico con Rafael Holdings y PayPal. Complementan la cartera las compañías industriales DNow, Garrett Motion y Miquel y Costas. Y, finalmente, una participación en el conglomerado Berkshire Hathaway.

Durante el último trimestre he incorporado tres negocios: Fox Corporation (Entretenimiento), Levi’s (Retail) i Beyond Meat (Comida). En cambio, he vendido Madison Square Garden Networks y WideOpenWest.

Durante el año 2019, el rendimiento correspondiente solo al conjunto de las acciones ha sido un 19,50%. Rafael Holdings ha sido la empresa que ha registro el mayor rendimiento (+129,30%), mientras que la evolución de Garrett Corporation ha sido la peor (-17,57%).

En este ejercicio también he comprado acciones con el objetivo de obtener un rendimiento derivado del arbitraje en operaciones corporativas. Solo he podido aprovechar dos situaciones: la compra de Celgene por Bristol-Myers Squibb y la adquisición de Acacia Corporation, por Cisco Systems. Esta última aún está en curso y pendiente cerrarse el gap entre el precio de mercado y el precio final de adquisición (70 dólares por título).

Según la mitología nórdica, las valquirias eran figuras divinas. En el campo de batalla escogían los guerreros que habían caído con más valentía. Estos héroes eran llevados al Valhalla, dónde servirían a Odín en la batalla del fin del mundo. A las valquirias les corresponde el deber de elegir los elegidos que salvarán el universo.

El cierre del año 2019 de la cartera Valkyria

Quería hablar del estado general de la economía, pero no sé cómo hacerlo. No tengo ese arte de algunos divulgadores para imprimir mis sensaciones sin sonar aburrido. O teórico. O un “sabelotodo”, que sólo suelta palabras técnicas, la mayoría en inglés.

Desde el punto de vista práctica, el año 2019 ha sido relativamente fácil para los inversores. La mayoría de las bolsas han cerrado con plusvalías. Si el Standard & Poor’s 500, que resume la evolución de un total de 500 empresas, ha subido casi un 30%, ¿por qué veinte acciones escogidas al azar deberían hacerlo mal?

Pues puede pasar y pasa. Los profesionales están obligados a encontrar oportunidades y eso los conduce por caminos poco convencionales. Sobre todo si consideran que las empresas de los índices convencionales ya han llegado al límite.

Entonces es cuando los profesionales se aventuran en mercados tradicionalmente abandonados. Se animan a invertir en modelos de negocio más innovadores, pequeñas empresas faltadas de capital. Los más atrevidos incluso se atreven con todo tipo de activos financieros, como ETFs, fondos de fondos… Cuando, al final, lo más fácil hubiera sido invertir en un índice sobre el S&P 500. Y ya está!

Durante este año también se ha puesto de moda el estudio sobre la dicotomía entre acciones value y acciones growth. Según los estudiosos de este campo, este año el growth ha superado el value; porque la enorme bolsa de dinero que gestionan los fondos ha permitido la apuesta por las expectativas. Por esta razón, se dice que las empresas con potencial de crecimiento han tenido un mejor rendimiento.

Aswath Damodaran alimenta esta clasificación en su libro “Narrative and numbers. The value of stories in business”. Pone en el cajón de los inversores growth, aquellos que apuestan por empresas que están valoradas por miles de veces sus beneficios. Mientras, no se lo pierda, “la vieja escuela value” la forman aquellos que esperan que un negocio vaya a la baja. Y yo sin saber que toda mi cartera estaba formada por acciones destinadas al desastre!

Personalmente, me parece absurdo perder el tiempo haciendo este tipo de clasificaciones. No hay una distinción pura.

Cable One, por ejemplo, es una de las joyas de la corona de mi conjunto de inversiones. Una empresa que en los últimos cinco años ha sumado más de un 300%. Durante el año 2019 ha subido un 60%. ¿Cuál es su etiqueta: valor o crecimiento?

Es una empresa con un historial que tiene décadas de historia. No sería precisamente un unicornio recién estrenado en la bolsa. Y, en cambio, su situación de monopolio, sumado a su programa de adquisiciones, le ha permitido obtener un crecimiento considerable. Aunque debemos tener en cuenta que su sector ya registra anualmente muy buenos resultados.

Value o growth aparte, actualmente el más desconcertante son los niveles donde han llegado las bolsas. En Estados Unidos, al servicio del presidente Trump, la Reserva Federal frenó la subida de los tipos de interés. En Europa no se han ni empezado las iniciativas para cerrar la etapa monetaria expansiva. Estos son los motivos fundamentales para que se están buscando oportunidades financieras bajo las piedras.

Las bolsas se están hinchando y la economía va por detrás en este optimismo desenfrenado. Y, en los últimos meses, la actividad industrial está reduciendo la marcha. Es una señal de que hay una suma de excesos que deben ajustarse.

Nuevas incorporaciones a la cartera

Parece ser que durante el último trimestre del año 2019 me ha aumentado la fiebre compradora. Ha dado la casualidad que he identificado tres negocios que me llamaron la atención: Levi Strauss, Fox Corporation y Beyond Meat.

No compro por motivos “de eficiencia de la cartera”, ni ajustes, ni porque necesito colocar unos cuantos ahorros. Desconfío de las carteras de inversión perfectas. Hay mucha literatura sobre métodos de cálculo de portfolios eficientes, y los reservo íntegramente por los académicos que invierten poco, y menos, de sus ahorros.

Pienso que las ideas van apareciendo sobre la marcha. A veces el negocio es interesante, a veces lo son sus números, y hay ocasiones que lo es el precio. Es difícil que cuadre todo, pero esperar tiene sus recompensas. Cuando se da esta situación “perfecta” es el momento de comprar.

Las tres compañías nuevas se estrenaron durante 2019 y fueron castigadas durante meses, invertí cuando consideré que estaban en mínimos, teniendo en cuenta un marge de seguridad suficiente. Siguiendo la “autorrecomendación” del último post, se trata de marcas conocidas.

Levi’s es líder en el sector de la moda masculina, a través de sus dos marcas más conocidas: Levi’ s y Dockers. Los herederos de Levi Strauss tienen la mayor participación del capital. Los flujos de efectivo son positivos y los rendimiento del capital antes de impuestos están alrededor de un 25%, por encima de sus competidores. De Fox Corporation hablé en un artículo y ya advertí que la seguiría. Las acciones bajaron y la dirección de la compañía ha demostrado apostar por su negocio de televisión con la adquisición de emisoras en el estado de Seattle y Milwaukee.

En cuanto Beyond Meat, la historia empieza un poco diferente.

Beyond Meat, si, si, mi apuesta growth

Era un nombre que sonaba bastante en los corrillos de Internet. Beyond Meat se había plantado en el parqué con una propuesta de hamburguesas hechas a partir de productos vegetales. Tenía todas las características de las últimas modas y tendencias: lucha contra el cambio climático a través de productos sustitutivos de la carne roja. Además, contaba con el pedigrí de la familia Gates entre sus principales inversores.

La caída en bolsa fue monumental. Como muchas de sus coetáneas, Beyond Meat se estampó después de un sube y baja. Durante meses se quedó en torno a los 70 dólares por acción, teniendo en cuenta que el precio máximo del año 2019 fue 239 dólares. Además, Bill Gates ya había reducido su participación.

Feliz y ajeno a estas informaciones, un día fui a cenar con unos amigos en un restaurante de Vic. Mientras discutíamos sobre cualquier tema observé que en el menú se servía una “hamburguesa Beyond“. No estábamos en una cadena multinacional, ni era una esquina del centro de Barcelona. Era una hamburguesería local de una pequeña calle del casco antiguo de Vic.

Mi curiosidad me pudo y al final de la cena pregunté a la camarera sobre si esta hamburguesa era realmente la misma de la empresa. “Si, es la única que no hacemos nosotros”, me dijo. Añadió que amigos veganos la habían probado y consideraban que se parecía demasiado a la carne.

Leí un poco la filosofía de la empresa y éste era la idea de sus productos. No quieren crear sucedáneos para veganos, sino alimentos sustitutivos para personas como yo; quiénes un día nos sentimos un poco culpables y queremos comida saludable. Los números de la compañía son relativamente buenos, sobre todo si se tiene en cuenta el componente de crecimiento cuando se analiza la evolución de sus ingresos.

Pero desde el punto de vista de valor, hay dos características que considero atractivas: la marca y la investigación.

Beyond Meat puede ser una nueva Coca-Cola. He visto restaurantes en Barcelona, ​​Vic, Olot… que ya venden hamburguesas con la etiqueta Beyond Hamburguesa. Están obligados a ponerlo. No son como los restauradores que se esconden de hacer las paellas con un producto pre-fabricado (Paellador), sino que cuelgan la etiqueta del producto que los hace “diferente”.

Por otra parte, la investigación que se ha hecho, para llegar a simular la carne a partir de diferentes componentes vegetales es significativa. No tiene nada que ver con los experimentos culinarios que podemos hacer en casa con garbanzos. El principal competidor que está a la altura de Beyond Meat es Imposible Foods, pero ambos tienen un gran campo para recorrer.

Durante la elaboración de este escrito, en las primeras semanas de enero, se filtró que Beyond Meat pondría en marcha su plan de crecimiento. Este pasa por hacer un test de comercialización en varios restaurantes McDonalds. Esta noticia fue la causante de un efecto dominó. El 31 de diciembre había más de 10 millones de acciones BYND utilizadas por posiciones bajistas. A partir de las primeras informaciones, la acción comenzó a subir provocando que los bajistas comprasen más acciones para cubrir sus descubiertos. Esto se conoce técnicamente como un short squeeze. Como resultado, la capitalización de la compañía ha subido casi un 50% en cuestión de semanas.

Empezamos bien el año, ahora que dure. Feliz 2020!

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