Cartera Valkyria Año 2019: One Step Beyond

Beyond Meat

La cartera Valkyria cerró en 2019 con un aumento de un 7,23%, comparado con una subida de un 28,88% del Standard & Poor’s 500 y un 11,82% del Ibex-35.

A día de hoy la cartera de inversiones Valkyria está diversificada en distintos sectores de los Estados Unidos y de España. De estos, destaca el sector del entretenimiento y las telecomunicaciones con las empresas Cable One, IDT y Sirius XM. La tecnología y la biotecnología también tienen su peso específico con Rafael Holdings y PayPal. Complementan la cartera las compañías industriales DNow, Garrett Motion y Miquel y Costas. Y, finalmente, una participación en el conglomerado Berkshire Hathaway.

Durante el último trimestre he incorporado tres negocios: Fox Corporation (Entretenimiento), Levi’s (Retail) i Beyond Meat (Comida). En cambio, he vendido Madison Square Garden Networks y WideOpenWest.

Durante el año 2019, el rendimiento correspondiente solo al conjunto de las acciones ha sido un 19,50%. Rafael Holdings ha sido la empresa que ha registro el mayor rendimiento (+129,30%), mientras que la evolución de Garrett Corporation ha sido la peor (-17,57%).

En este ejercicio también he comprado acciones con el objetivo de obtener un rendimiento derivado del arbitraje en operaciones corporativas. Solo he podido aprovechar dos situaciones: la compra de Celgene por Bristol-Myers Squibb y la adquisición de Acacia Corporation, por Cisco Systems. Esta última aún está en curso y pendiente cerrarse el gap entre el precio de mercado y el precio final de adquisición (70 dólares por título).

Según la mitología nórdica, las valquirias eran figuras divinas. En el campo de batalla escogían los guerreros que habían caído con más valentía. Estos héroes eran llevados al Valhalla, dónde servirían a Odín en la batalla del fin del mundo. A las valquirias les corresponde el deber de elegir los elegidos que salvarán el universo.

El cierre del año 2019 de la cartera Valkyria

Quería hablar del estado general de la economía, pero no sé cómo hacerlo. No tengo ese arte de algunos divulgadores para imprimir mis sensaciones sin sonar aburrido. O teórico. O un “sabelotodo”, que sólo suelta palabras técnicas, la mayoría en inglés.

Desde el punto de vista práctica, el año 2019 ha sido relativamente fácil para los inversores. La mayoría de las bolsas han cerrado con plusvalías. Si el Standard & Poor’s 500, que resume la evolución de un total de 500 empresas, ha subido casi un 30%, ¿por qué veinte acciones escogidas al azar deberían hacerlo mal?

Pues puede pasar y pasa. Los profesionales están obligados a encontrar oportunidades y eso los conduce por caminos poco convencionales. Sobre todo si consideran que las empresas de los índices convencionales ya han llegado al límite.

Entonces es cuando los profesionales se aventuran en mercados tradicionalmente abandonados. Se animan a invertir en modelos de negocio más innovadores, pequeñas empresas faltadas de capital. Los más atrevidos incluso se atreven con todo tipo de activos financieros, como ETFs, fondos de fondos… Cuando, al final, lo más fácil hubiera sido invertir en un índice sobre el S&P 500. Y ya está!

Durante este año también se ha puesto de moda el estudio sobre la dicotomía entre acciones value y acciones growth. Según los estudiosos de este campo, este año el growth ha superado el value; porque la enorme bolsa de dinero que gestionan los fondos ha permitido la apuesta por las expectativas. Por esta razón, se dice que las empresas con potencial de crecimiento han tenido un mejor rendimiento.

Aswath Damodaran alimenta esta clasificación en su libro “Narrative and numbers. The value of stories in business”. Pone en el cajón de los inversores growth, aquellos que apuestan por empresas que están valoradas por miles de veces sus beneficios. Mientras, no se lo pierda, “la vieja escuela value” la forman aquellos que esperan que un negocio vaya a la baja. Y yo sin saber que toda mi cartera estaba formada por acciones destinadas al desastre!

Personalmente, me parece absurdo perder el tiempo haciendo este tipo de clasificaciones. No hay una distinción pura.

Cable One, por ejemplo, es una de las joyas de la corona de mi conjunto de inversiones. Una empresa que en los últimos cinco años ha sumado más de un 300%. Durante el año 2019 ha subido un 60%. ¿Cuál es su etiqueta: valor o crecimiento?

Es una empresa con un historial que tiene décadas de historia. No sería precisamente un unicornio recién estrenado en la bolsa. Y, en cambio, su situación de monopolio, sumado a su programa de adquisiciones, le ha permitido obtener un crecimiento considerable. Aunque debemos tener en cuenta que su sector ya registra anualmente muy buenos resultados.

Value o growth aparte, actualmente el más desconcertante son los niveles donde han llegado las bolsas. En Estados Unidos, al servicio del presidente Trump, la Reserva Federal frenó la subida de los tipos de interés. En Europa no se han ni empezado las iniciativas para cerrar la etapa monetaria expansiva. Estos son los motivos fundamentales para que se están buscando oportunidades financieras bajo las piedras.

Las bolsas se están hinchando y la economía va por detrás en este optimismo desenfrenado. Y, en los últimos meses, la actividad industrial está reduciendo la marcha. Es una señal de que hay una suma de excesos que deben ajustarse.

Nuevas incorporaciones a la cartera

Parece ser que durante el último trimestre del año 2019 me ha aumentado la fiebre compradora. Ha dado la casualidad que he identificado tres negocios que me llamaron la atención: Levi Strauss, Fox Corporation y Beyond Meat.

No compro por motivos “de eficiencia de la cartera”, ni ajustes, ni porque necesito colocar unos cuantos ahorros. Desconfío de las carteras de inversión perfectas. Hay mucha literatura sobre métodos de cálculo de portfolios eficientes, y los reservo íntegramente por los académicos que invierten poco, y menos, de sus ahorros.

Pienso que las ideas van apareciendo sobre la marcha. A veces el negocio es interesante, a veces lo son sus números, y hay ocasiones que lo es el precio. Es difícil que cuadre todo, pero esperar tiene sus recompensas. Cuando se da esta situación “perfecta” es el momento de comprar.

Las tres compañías nuevas se estrenaron durante 2019 y fueron castigadas durante meses, invertí cuando consideré que estaban en mínimos, teniendo en cuenta un marge de seguridad suficiente. Siguiendo la “autorrecomendación” del último post, se trata de marcas conocidas.

Levi’s es líder en el sector de la moda masculina, a través de sus dos marcas más conocidas: Levi’ s y Dockers. Los herederos de Levi Strauss tienen la mayor participación del capital. Los flujos de efectivo son positivos y los rendimiento del capital antes de impuestos están alrededor de un 25%, por encima de sus competidores. De Fox Corporation hablé en un artículo y ya advertí que la seguiría. Las acciones bajaron y la dirección de la compañía ha demostrado apostar por su negocio de televisión con la adquisición de emisoras en el estado de Seattle y Milwaukee.

En cuanto Beyond Meat, la historia empieza un poco diferente.

Beyond Meat, si, si, mi apuesta growth

Era un nombre que sonaba bastante en los corrillos de Internet. Beyond Meat se había plantado en el parqué con una propuesta de hamburguesas hechas a partir de productos vegetales. Tenía todas las características de las últimas modas y tendencias: lucha contra el cambio climático a través de productos sustitutivos de la carne roja. Además, contaba con el pedigrí de la familia Gates entre sus principales inversores.

La caída en bolsa fue monumental. Como muchas de sus coetáneas, Beyond Meat se estampó después de un sube y baja. Durante meses se quedó en torno a los 70 dólares por acción, teniendo en cuenta que el precio máximo del año 2019 fue 239 dólares. Además, Bill Gates ya había reducido su participación.

Feliz y ajeno a estas informaciones, un día fui a cenar con unos amigos en un restaurante de Vic. Mientras discutíamos sobre cualquier tema observé que en el menú se servía una “hamburguesa Beyond“. No estábamos en una cadena multinacional, ni era una esquina del centro de Barcelona. Era una hamburguesería local de una pequeña calle del casco antiguo de Vic.

Mi curiosidad me pudo y al final de la cena pregunté a la camarera sobre si esta hamburguesa era realmente la misma de la empresa. “Si, es la única que no hacemos nosotros”, me dijo. Añadió que amigos veganos la habían probado y consideraban que se parecía demasiado a la carne.

Leí un poco la filosofía de la empresa y éste era la idea de sus productos. No quieren crear sucedáneos para veganos, sino alimentos sustitutivos para personas como yo; quiénes un día nos sentimos un poco culpables y queremos comida saludable. Los números de la compañía son relativamente buenos, sobre todo si se tiene en cuenta el componente de crecimiento cuando se analiza la evolución de sus ingresos.

Pero desde el punto de vista de valor, hay dos características que considero atractivas: la marca y la investigación.

Beyond Meat puede ser una nueva Coca-Cola. He visto restaurantes en Barcelona, ​​Vic, Olot… que ya venden hamburguesas con la etiqueta Beyond Hamburguesa. Están obligados a ponerlo. No son como los restauradores que se esconden de hacer las paellas con un producto pre-fabricado (Paellador), sino que cuelgan la etiqueta del producto que los hace “diferente”.

Por otra parte, la investigación que se ha hecho, para llegar a simular la carne a partir de diferentes componentes vegetales es significativa. No tiene nada que ver con los experimentos culinarios que podemos hacer en casa con garbanzos. El principal competidor que está a la altura de Beyond Meat es Imposible Foods, pero ambos tienen un gran campo para recorrer.

Durante la elaboración de este escrito, en las primeras semanas de enero, se filtró que Beyond Meat pondría en marcha su plan de crecimiento. Este pasa por hacer un test de comercialización en varios restaurantes McDonalds. Esta noticia fue la causante de un efecto dominó. El 31 de diciembre había más de 10 millones de acciones BYND utilizadas por posiciones bajistas. A partir de las primeras informaciones, la acción comenzó a subir provocando que los bajistas comprasen más acciones para cubrir sus descubiertos. Esto se conoce técnicamente como un short squeeze. Como resultado, la capitalización de la compañía ha subido casi un 50% en cuestión de semanas.

Empezamos bien el año, ahora que dure. Feliz 2020!

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