La literatura del 2018, el año de las biografías

¿Es un ensayo o una novela? Las biografías, desde mi punto de vista, esconden algunas de las mejores historias. Aunque a veces preferimos aventuras, quizás relatos mediocres, hay personas reales que merecen que sus vivencias sean contadas. Y de las cuáles se podría aprenden un montón de cosas.

Observaréis que mi guía de lectura no tiene un sentido definido. Sobre todo si se compara con la lista de libros que nombré en diciembre del año pasado. Los pasos que sigo se parecen al camino de que emprende un borracho una noche tortuosa. Este sabe que debe dormir la mona en la cama, pero deberá dar muchas vueltas para conseguirlo.

En relación con mi guía de lectura, se parece un poco. No al borracho, sino a su camino. Lo tengo claro cuáles son los géneros y temas que me gustan. Pero no por esta razón sigo un hilo específico, sino que voy haciendo eses. Me paro dónde me interesa y, a veces, incluso durante un tiempo me alejo. Y, al final, acabo llegando.

La idea de combinar lecturas de divulgación, ficción y, sobre todo biografías, me llegó a través del fantástico trabajo de Ray Dalio en “Principles: Life and Work”. Justamente en esta autobiografía, Dalio explica la necesidad de aprender de los grandes hombres y de las grandes mujeres de la historia. Mucho mejor si es de su puño y letra. Así podemos conocer sus pensamientos, su metodología, y qué los hizo llegar hasta allí o qué les detuvo.

Por desgracia hay miles de biografías reservadas a los escritores contemporáneos o a los historiadores. No sólo nos quedamos con un trozo de la historia, a veces el tejido de una vida se construye a través de especulaciones. Podemos encontrarnos con un autor enamorado de un personaje, o una rata de biblioteca que sólo trabaja para acumular referencias bibliográficas.

Como me encontré en “Monkey Business”. En este libro el autor se esforzó en desacreditar todas las fantasías que los hermanos Marx habían explicado sobre ellos mismos, durante años y años. Me esperaba un relato al estilo de Memorias de un amante sarnoso” y en cambio me encontré con una lista de partidas de nacimiento, registros y verdades que no quería conocer.

Las biografías: entre Da Vinci y los “Outsiders”

Empiezo por la última lectura, por orden cronológico: “The Outsiders. Eight unconventional CEOs and their radically rational blueprint for success” de William N. Thorndike, Jr. Sin alejarme de la temática de la página (economía, inversiones…), el libro es la suma de distintas historias de empresarios de éxito.

En ocho capítulos Thorndike nos relata la biografía profesional de los “genios” de las inversiones y de la gestión. Los que durante su trayectoria consiguieron “dar valor al accionista”, como se conoce en el argot del sector. En esta lista se encuentran Henry Singleton, Katherine Graham y John Malone, el magnate de las telecomunicaciones, por ejemple. Y no falta Warren Buffett, por supuesto.

En líneas generales, se trata de un trabajo de identificación de cuáles son las mismas características en estas personas de éxito. Un checklist que debería facilitar a los inversores la forma de identificar quiénes son los buenos directivos. Esto ofrecerá una inversión más inteligente.

Antes de comprarlo, había visto recomendaciones de este libro muchas, y muchas, veces. Me da la impresión que para algunos analistas es el complemento perfecto de su mesita de noche. En mi caso, considero que es un buen ejercicio de observación que me conduce a informarme más de algunos personajes. Pero en ningún caso lo pondría en la lista de imprescindibles en materia de inversiones.

“The Outsiders” era un libro corto, de fácil digestión, y sin demasiados detalles. Al contrario que “Leonardo. El vuelo de la mente” de Charles Nichols.

Los amantes de las conspiraciones se sentirán decepcionados por esta biografía. El autor revisó todos los códigos que nos han llegado hasta nuestros días, pero las teorías de sociedades secretas no aparecen por ninguna parte. Al contrario, Nichols nos dibuja a un Leonardo como un hombre de su tiempo.

Entre guerras y mecenas, de los Medici a los Borgia, Leonardo vivió una de las épocas más interesantes de la península itálica. Y, del genio, salieron maravillas en el terreno pictórico, escultórico, pero también en la ingeniería o en la anatomía. No fue fácil. Pero superó los límites para trasladar los conocimientos adquiridos, inicialmente en un taller de artistas de un callejón de Florencia.

Sin ninguna duda, Nichols es un enamorada del personaje y es una de las razones porqué le gusta confabular sobre Da Vinci. En la biografía propone muchas preguntas que intenta resolver a través de los manuscritos, esbozos o libros de sus contemporáneos. Posiblemente otras biografías, como la de Walter Isaacson que publicó este año 2018, son más rígidas.

De Isaacson justamente leí sobre otra leyenda: Benjamin Franklin.

Benjamin Franklin

Franklin el Editor. Franklin el Inventor. Franklin el Político. Franklin el Diplomático. Y así no terminaríamos nunca. En “Benjamin Franklin: an American Life”, Isaacson es menos groupie y nos intenta expresar las luces y sombras de la persona que se escondía detrás del mito.

El octogenario de las pinturas, acompañado de sus gafas bifocales, es el resultado del hombre que fue. Primero, abandonó su hogar y a su familia, para establecerse en Philadelphia, lejos de su hermano. Firmaría siempre con el título de su verdadera profesión, e incluso en su necrológica se anunció que Benjamin Franklin fue EDITOR.

Fue un amante de las letras en toda su extensión. Usó la imprenta como herramienta de cohesión, negocio, aleccionamiento moral y para hacer política. De él se han conservado cientos de frases, que muchos profesionales se han hecho suyas en el momento más oportuno:

“An investment in knowledge pays the best interest”

“Tell me and I forget, teach me and I remember, involve me and I learn”.

Pasados los cuarenta, decidió dedicarse a sus pasiones: los inventos, la política y la diplomacia. Isaacson aquí nos muestra un personaje ya famoso, que le pesa su vanidad, y no tiene nada que ver con el joven que había comenzado a publicar “Poor Richard’s Alamanack”. Luchó denodadamente a favor de la unión con Gran Bretaña, durante la revolución americana. Cuando fue el momento, y las cartas al nuevo continente empezaban a cambiar, decidió presentar batallar a favor de los nuevos Estados Unidos. Fue el padre de la independencia, aunque durante la guerra de la independencia se estuvo paseando por Europa

El libro de Isaacson se ciñe a los hechos y a los documentos que hay, sobre todo en relación con el nacimiento de los Estados Unidos. Si queréis acción, la autobiografía inacabada del mismo Franklin es mucho mejor.

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