Manual de bolsa para un octubre dramático

El mes de octubre está “gafado” en bolsa. La historia ha empezado muchos otoños sin pena ni gloria, pero algunos han sido memorables. El octubre de este 2018 ya ha borrado los beneficios acumulados durante todo el año en la bolsa americana, mientras que las pérdidas del parqué español han empeorado. La avalancha, cuando todo pintaba de color de rosa, ha cogido a algunos inversores desprevenidos que se preguntan “¿y ahora qué?”.

La secuencia de presentación de resultados trimestrales a la bolsa americana ha ofrecido escenas rocambolescas. Y aún sigue en marcha. Netflix, en cuestión de minutos sumó un 10% porque los inversores le compraron su historia: ha sumado más suscriptores y registra más beneficios contables.

En cambio, en las entrañas de la compañía el relato se torcía. Netflix invierte en muchas series, sus cuentas corrientes están bajo cero y debe financiarse. El volumen de deuda este último trimestre ya dobla el que registraba el año pasado. Si esto sucede, ¿por qué los siguen concediendo crédito?”, me preguntaron. Algún inversor se lo repensaría viendo este escenario. Y así fue, una semana después la cotización de la plataforma ha retrocedido hasta borrar aquel magnífico rebote.

Amazon, en cambio, abandonó el elitista club de los 1.000 millones de dólares que compartía con Apple. Los resultados del grupo no alcanzaron las expectativas y perdieron un 8%. Parece que el mercado y las empresas ya lo han dado todo, mientras que los inversores siguen sedientes. El resultado de estas excentricidades se ha traducido en dos semanas de volatilidades. Y, a la larga, una caída de los índices de las principales bolsas internacionales.

(Mi) teoría económica del rally de la bolsa

Primero quiero especificar que el comentario está dirigido sobre todo a la bolsa americana, que ha doblado su valor en cuestión de diez años. El Ibex-35, en cambio, ha recorrido una evolución errática que no hay quien lo entienda.

“¿Por qué cae la bolsa?”, esta es la cuestión que los famosos “expertos” tienen que responder cuando les preguntan por la situación actual. Aclarar esto no tiene ningún tipo de sentido si no hay un razonamiento claro para dibujar los mecanismos que han provocado esta subida desmesurada.

En Estados Unidos, justo después del crack de septiembre de 2008, se pusieron en marcha los mecanismos de la Reserva Federal para el rescate económico. Se ejecutaron dos intervenciones principales con el objetivo de incentivar el consumo y la actividad de las empresas. La primera, la pasiva, fue la reducción de los tipos de interés. La segunda, la activa, fue la expansión monetaria a través de compra de activos financieros en el mercado de capitales (sobre todo la adquisición de titulizaciones hipotecarias).

A través de estas dos acciones se incrementó el volumen de dólares en circulación y, mediante unos tipos de interés en mínimos históricos, se invitó a gastarlos. Antes de que guardarlos en depósitos de bajo rendimiento. Por esta razón hemos visto como el coste de los préstamos ha disminuido, incluso a empresas de dudosa viabilidad.

En bolsa, una vez recuperados del espantoso crack de 2008, el dinero regresó. La literatura nos ha contado que lo hizo porque hay mejores modelos de negocio, la tecnología es formidable, etc. Sólo es la palabrería optimista que justifica las cifras.

La escuela asutríaca (Mises) explica que la intervención en el precio del dinero, a través de las expansiones monetarias, provocan asignaciones de capital totalmente ineficientes. El precio de las acciones es un ejemplo. Como también lo es el fenómeno Bitcoin, y cientos de monedas virtuales, una de ellas patrocinada por Paris Hilton. Entre el año 2017 y 2018 entraron millones de dólares en esta “fiebre especulativa” y se fueron de golpe. Donde han ha ido a parar?

Sólo ha faltado la guinda de la administración Trump con la reducción del impuesto sobre el beneficio de las empresas. Más marcha por el mercado alcista!

Esta es la teoría, yo sólo puedo juntar algunos datos para observar si voy por el buen camino. Los datos de Inverco nos explican que la suma de los patrimonios de los fondos de inversión este 2018 ya supera los niveles del año 2008. Y, en Estados Unidos, son más del 100% del Producto Interior Bruto del país. Este volumen de dinero ha salido de algún lugar (expansión monetaria) y, en cambio, no tiene otro mejor lugar a donde ir (bajos tipos de interés).

El resultado de estos movimientos ha provocado el incremento de las capitalizaciones de las empresas. Mientras que las tecnológicas se llevan la fama, sobre todo el quinteto de las FAANG, el mercado en general se ha beneficiado. Los PERs individuales no tienen ningún tipo de sentido. Empresas como Coca-Cola cotizan 80 veces sus beneficios, cuando hace 2 años era de 50. Tan altas son las expectativas para una empresa consolidada con 100 años de historia?

Y ahora, ¿qué debemos hacer?

En primer lugar, aceptar la realidad. Estas dos últimas semanas los resultados no coincidieron con las expectativas y el Standard & Poor’s 500 ya ha borrado todas las ganancias del ejercicio 2018. Hay inversores asustados que han ido corriendo, y no sabemos si volverán. Comprar o vender, esa es la cuestión.

Es más fácil que eso. Hay una tercera opción y puede ser la más sensata en situaciones como estas: No hacer nada. Esperar.

Nos encontramos en el ojo del huracán y las variables que han condicionado esta subida se han difuminado. El quantitative easing se ha detenido y la Reserva Federal ha anunciado el incremento gradual de los tipos de interés. Alerta porque esta modificación afecta a la dirección de las inversiones, pero también al coste la deuda de las compañías e impacta directamente a sus resultados.

No sé cómo se levantará el Sr. Mercado mañana, ni dentro de una semana, pero he visto como lo ha hecho en los últimos meses. Esto me ha acondicionado algunas inversiones, que incluso he cancelado. Difícilmente encontraba algo barato. Ha sido un buen momento para acumular caja, totalmente necesario por si la caída es rotunda.

Si, en cambio, la bolsa nos vuelve a ofrecer un espectáculo al alza, seguiré esperando. Aunque, personalmente, comienzo a tener mis dudas sobre si este rally se le ha acabado la energía.

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