Efectos de la política proteccionista de Donald Trump en el acero y el aluminio

Las materias primas son el objetivo actual de Donald Trump para su reforma de los Estados Unidos industrial, des del punto de vista económico. El presidente firmó el pasado 8 de marzo una orden que gravará un 10% los precios del aluminio procedente del exterior y un 25% el precio del acero. Lejos de hacer una masterclass sobre política económica, este artículo es un resumen express de cómo puede afectar a las empresas y consumidores de estos mercados.

Para muchos economistas la decisión polémica de Trump recuerda a la Smoot-Hawley Tariff Act, aprobada por el presidente Herbert Hoover, en el año 1930. Una más del conjunto de medidas, como lo fue la expansión del crédito, que la administración firmó para paliar la dura depresión en la que estaba hundida el país.

El economista Murray N. Rothbard escribe en “America’s great depression” que Hoover actuó de forma “decisiva y agresiva” interviniendo la economia. En lugar de permitir un programa económico de laissez-faire. De esta forma, las medidas como la firma de Smoot-Hawley Tariff Act incrementaron la inflación de los productos y alargó más el problema económico.

El efecto de las tarifas sobre el precio del acero de Trump

Hace unos días estaba recuperando la joventud con la serie de los 90 “Friends”, cuando hablaron de importaciones del siguiente modo:

Rachel (Jennifer Aniston): “Estoy esperando unos zapatos de Italia”

Ross (David Schwimmer): “¿Es que no hacen zapatos aquí?”

¿Por qué se tienen que encargar zapatos italianos, cuando hay cientos de fábricas de zapatos en Estados Unidos? Los consumidores de acero y aluminio, a partir de ahora, se deberán hacer la misma pregunta. El dilema más importante, es qué efecto tendrá la aplicación de tarifas a las empresas. Y, lo que nos importa, qué escenario debemos dibujar los inversores si queremos invertir en alguno de los sectores afectados.

El acero, el más grabado por las nuevas tarifas, los protagonistas afectados son los siguientes:

Productor Norteamericano. Los propietarios y trabajadores de este sector son los que más aplauden esta fórmula. Fueron los mismos que salían en la foto, detrás del mandatario, cuando se firmó el documento. La explicación es sencilla: la demanda doméstica aumentará artificialmente.

Los productores que, hasta ahora, eran competitivos, aumentarán el margen de beneficios. Entregarán acero hasta dónde la capacidad de sus fábricas les permita. Por otro lado, habrá fabricantes que hasta ahora no podían reducir el precio para competir con los vendedores internacionales. El incremento artifical del precio de los fabricantes estranjeros será el disparo de salida para que los productores domésticos entren al mercado.

Efecto directo: Incremento de los precios del acero doméstico de los Estados Unidos. Atención a las empresas americanas que hasta la fecha no podían, o les costaba, competir en precios. En esta ocasión, el “fantástico” empresario Donald Trump, incentiva las empresas que no son eficientes.

Productor Extranjero. Los fabricantes que hasta ahora eran competitivos vendiendo acero a los Estados Unidos serán penalizadas por la estilográfica de la Casa Blanca. La tarifa sobre el precio del acero es de un 25%. Como esta commodity será más cara cuando entre en el país, no podrán competir. Esto supondrá perder cuota de mercado, si no encuentran otros compradores.

Efecto directo: Exceso de capacidad en empresas cuya producción dependía hasta ahora de las exportaciones a los Estados Unidos. Atención a este grupo de compañías, ya que posiblemente deberán ajustarse el cinturón.

Consumidor Industrial Norteamericano. El acero tiene aplicaciones en distintas industrias: desde el sector de la construcción hasta la fabricación de armas. A partir de ahora la factura se incrementará; directamente un 25% si no se busca un productor norteamericano alternativo. Aunque las empresas se adapten, el coste aumentará.

Efecto directo: Las empresas que puedan trasladarán el incremento de precio de las materias primas al consumidor. Esto se traducirá en inflación de precios al consumidor. Si los fabricantes que necesitan acero no tienen ninguna ventaja competitiva, ni lo tienen los productos que fabrican, disminuirán los márgenes de la cuenta de resultados.

Proveedores Industriales. Para la fabricación de acero se necesita hierro. La imposición de tarifas se trasladará en un aumento de la demanda del hierro, además de otros productos que se requieran para fabricar tanto acero como aluminio.

Efecto directo: Atención al sector de las compañías que extraen hierro, ya que pueden beneficiarse de las nuevas políticas proteccionistas de los Estados Unidos. Si el precio de las commodities extranjeras es más competitivo que las nacionales, ¿se aprobará un nuevo plan de tarifas proteccionistas?

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