El precio de las acciones y el señor Mercado

Dow Jones tantea con los 20.000 puntos y empiezan a aparecer las voces de alarma. ¿Ha llegado a su precio más alto? ¿Ya no lo superará? Si es una región de máximos, lo más “normal” es que este hito se convierta en un punto de inflexión… ¿o no?

Como cualquier índice, el Dow Jones es una selección de empresas. Un índice que recoge la cotización de las 30 empresas más representativas de la bolsa de los Estados Unidos. Por esto, los 20.000 puntos objetivo dependen directamente del precio de un grupo de empresas. De su promedio ponderado. Lo mismo que sucede con el Ibex-35, el S&P 500 o el DAX.

Por esto, antes de considerar si un índice – un promedio ponderado – es barato o caro, mejor analizar el precio de los negocios que lo componen. Estos son realmente el objetivo de estudio, no una composición, ni una estadística.

El precio relativo de las acciones

Como explicaba en “Calcular el precio de una empresa y no morir en el intento”, comprar acciones es más que un intercambio de papel. Y también de una forma de obtener una porción de los activos físicos de una empresa. Es adquirir el derecho a recibir una parte de los beneficios de su actividad empresarial.

Hay empresas que cotizan estos derechos/acciones en la Bolsa. También conocido como el Mercado de Capitales. O Mr. Market.

El padre del value investing, Benjamin Graham, describió al mercado como un neurótico. Es aquél conocido que nos recuerda continuamente cuál es el valor de las cosas (las acciones), en intervalos de segundos. Aunque nada lo justifique. Quizás las oscilaciones en un gráfico, pero no las ventas, ni la evolución de lo que pasa en la empresa.

Las modas, los rumores, las noticias, son lo que deciden los arrebatos del mercado. Pero con el paso de los días, los datos económicos del negocio son los que toman el protagonismo. El mismo Graham lo contaba así: “A corto plazo, el mercado es una máquina de votar. A largo plazo, es una máquina de pesar”.

El precio de Navajas, S.A.

La bolsa nos inquieta con los anuncios de compra y venta, pero hay momentos en que nos ofrece la posibilidad de comprar verdaderas gangas. ¿Cómo las localizamos?

Vuelvo a usar el ejemplo de Navajas S.L. para contarlo. Ahora la empresa distribuidora se ha convertido en una sociedad anónima para incorporarse en bolsa. Esto no solo significa añadir los dígitos S.A. después de su nombre comercial, sino que a partir de ahora deberá aceptar a cualquier persona como accionista. Tenga o no tenga relación directa con la empresa será bienvenido como “capitalista”.

Hasta ahora, la empresa estaba constituida de la siguiente forma:

 

Navajas, S.A.

Acciones

60.000 títulos

Capital Social

60.000 euros

Valor Contable / Acción

1 euro

Debutar en bolsa permite la entrada de recursos financieros que se sumarán al capital social actual. Sí Navajas, S.L. tenía 60.000 euros de capital social, la nueva sociedad podría pedir 30.000 euros más, por ejemplo.

Una vez se hace repicar la campana por primera vez en el parqué, el nuevo capital social estará constituido por 90.000 euros dividido en 90.000 títulos/acciones. El valor contable de la empresa es 1 euro. Esto es lo que los libros indican, pero a partir de ahora el mercado será quién decidirá el precio, día a día y minuto a minuto.

Toque de campana en la bolsa

Pero nosotros tenemos trabajo. Nos toca decidir si la cotización es coherente con el negocio que compramos, o de lo contrario, no tiene ningún tipo de sentido.

Navajas S.L. tenía una previsión de beneficios de 20.000 euros netos por año. Si los directores de la empresa decidieran repartir estos resultados a través de dividendos, cada inversor se llevaría 22 céntimos por acción (20.000 euros / 90.000 acciones).

La cotización de las acciones pueden subir y bajar. Nunca se quedarán estancadas en un euro por título. Mr. Market puede decidir aumentar la cotización hasta 1,2 euros. ¿Esto qué implica?

El inversor que pagara ese precio, la empresa le volvería año tras año 22 céntimos. O un 18,3% (0,22 euros de beneficios / 1,2 euros) sobre el capital aportado. Este porcentaje es la rentabilidad de las acciones o el earning yield y es un instrumento que se puede utilizar para comparar con otros activos financieros.

Un inversor con 1.000 euros en el bolsillo tiene un largo catálogo de productos para elegir. Estos son algunos ejemplos, con sus rendimientos correspondientes:

  • Letras del Tesoro: -0,2%
  • Depósitos a la Vista: 0,25%
  • Fondos Garantizados: 0,8%
  • Acciones Navajas de Afeitar, S.A.: 18,3%

Sin lugar a dudas, las acciones de Navajas de Afeitar, S.A. son las más atractivas para un ahorrador.

Pero ante todo, la empresa debería cumplir con sus previsiones para que sus acciones sean más atractivas. También debería cumplir con su compromiso de repartir dividendos, cada año. Si no, las Letras del Tesoro son aparentemente más seguras, pero con una rentabilidad negativa. También son menos atrevidos los depósitos a la vista y con un 0,25% de beneficio anual.

El earning yield es un cálculo usado para comparar la rentabilidad de diferentes activos. El inverso de esta cifra es el PER o el Price-to-Earnings, el multiplicador más común en la industria financiera para distinguir cuáles tienen acciones baratas o caras. Las peculiaridades de este cálculo ofrece material suficiente para un futuro artículo.

Para saber más leer 4 días para invertir según los principios del Value Investing

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