Jesse Livermore, memorias de un especulador de bolsa

Edwin Lefèvre recopiló las aventuras del legendario especulador Jesse Livermore en un libro fabuloso traducido con el nombre de “Memorias de un operador de bolsa”. A partir de una docena de artículos, el periodista noveló las aventuras y estrategias del famoso operador de Wall Street de principios de siglo XX.

Livermore es Larry Livingstone en su vida novelada. Y, en primera persona, nos cuenta como entró y triunfó en el mundo financiero.

La relación del operador con la bolsa empezó, de muy joven, en las casas de apuestas. En estas era un simple escribiente de las cotizaciones de las pizarras.

Escribiendo cada día las oscilaciones de los valores, construyó la metodología que le daría el primer impulso para enfrentarse a los mercados. Su éxito primerizo le dio el título de “chico operador”. Pero su fama le cerró las puertas de establecimientos ilegales; dónde se apostaba “virtualmente” a la subida y bajada de las empresas de Wall Street.

Livermore construyó una larga lista de principios. Su fijación en la cinta le permitió comprender el sentimiento de mercado y su complejo juego de emociones.

Después de altos y bajos, la fama mediática y riqueza llegó con el pánico del año 1907. Como en el crac de 1929, Livermore aprovechó la histeria de los mercados para acumular posiciones en descubierto y vender cuando el parqué recuperaba la calma. El “oso del mercado”, como la historia le recordaría, levantaba todo tipo de sospechas. Cuando una acción caía inexplicablemente, el parqué le apuntaba a él como el principal culpable.

Livermore y su manual de juego

La vida de Jesse Livermore estubo llena de cambios, dejando de lado su trágico final. A pesar de componer un manual de juego, lo incumplió en distintas ocasiones, imponiendo emociones y un mal olfato de operador. Tanto se enriquecía como se empobrecía, y se declaró cinco veces en fallida.

“Memorias de un operador de bolsa” es una excelente narración de como funcionaban los mercados a principios de siglo. Desde las casas de apuestas, hasta el papel de los grandes banqueros como J.P. Morgan en crisis financieras históricas. Además de plasmar el comportamiento de la bolsa en situaciones como el inicio de la Primera Guerra Mundial o el crac bursátil de 1929.

No cabe duda que las memorias noveladas son un manual de culto para los operadores de todos los tiempos. Aunque en este manuscrito encontramos más narración, y sentido común, que un manual de operaciones de aplicación práctica. Inexplicablemente, su libro “How to Trade In Stocks” tuvo menos repercusión comercial.

En cambio, en el contexto de la narración de Lefèvre, Jesse Lauriston Livermore (o Livingstone), un trader enganchado las veinticuatro horas a la cinta, el equivalente de ordenador, consigue un estatus de leyenda.

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