Reflexiones del año 2015 de un escritor de bolsa

Hace una semana empecé una lista con los temas que me daban vueltas en la cabeza: escribir más, empezar a meditar, concentrarme en hacer sólo una cosa… etc. Hoy por la mañana, mientras escribía con el ordenador, sin querer he golpeado la taza situada al lado del teclado y se ha derramado el café encima de la libreta.

A la mierda la lista.

Este año los propósitos no han sobrevivido al inicio del año 2016. Es una lástima porqué mis propuestas de 2015 tuvieron una durada aproximada.

Mi situación personal se truncó después de reyes y todos los propósitos de año nuevo se vieron sacudidos por distintas situaciones no esperadas. En resumen, este año ha sido una montaña rusa a nivel personal, provocada por verdaderos cisnes negros.

A pesar de la multitud de días tristes que he vivido, no he dejado nunca esta página. He escrito, he reformado reportajes, he sustituido el diseño por otro de adaptable a todos los dispositivos. Pero aquella pasión por las historias financieras, que tenía hasta hace un año, se apagó.

Me he perdido la presunta estafa de la empresa biotecnológica Valeant (otro Enron) o la erosión de la cartera de William Ackman. No he hecho ningún comentario de la caída de Abengoa en bolsa, ni tampoco he entrado en materia con la adquisición de Pep Boys del magnate de las finanzas Carl Icahn.

También he dejado el seguimiento continuo de las salidas a bolsa, en el NASDAQ, entre las más nefastas y las que huelen a éxito, y he dejado de investigar.

Ha sido una lástima, ya que creo que este terreno es divertido, interesante, pero a la vez difícil de gestionar.

Hay demanda de historias financieras, solo hay que dar un vistazo a la estantería de la sección de economía de una librería, pero las críticas también abundan.

Este aspecto de la página me lo han criticado abiertamente. A los financieros profesionales no les gustan demasiado los artículos “literarios”; dónde hay más texto que números. Los aficionados de la bolsa son unos demandantes de gráficos y les extraña que en una página de economía haya pocas referencias al Ibex-35 y al Dow-Jones.

Más que preocuparme por esto, leo la frase de Paul Arden: “Si no se puede hacer, hágalo. Si no lo hace, no existe”, escrita en un post-it de color verde, que cuelga de la pantalla de mi ordenador.

En esta página quiero contar historias de finanzas y de economía.

Este es mi objetivo y lo quiero consolidar el próximo año. Es la sustitución perfecta para la lista empapada de café y no quiero que ninguna situación inesperada me ponga lo bastante triste como para impedirlo. Así de simple.

Espero que la propuesta la encontréis tan interesante como la encuentro yo.

Como siempre, os agradezco que me leáis. Por descontado a los que me estáis siguiendo desde hace años (algunos empezasteis en 2007!) y seáis bienvenidos a los que os habéis incorporado hace poco.

A todos y todas, os deseo una muy buena entrada de año y un fuerte abrazo.

Joan Anglada Salarich

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