Del 30 al 3, el desastre de SunEdison

Del amor al odio hay una línea muy fina, y en la bolsa es muy fácil de demostrar. En los últimos días, esta reacción se ha visto con SunEdison, la mayor empresa de fabricación e instalación de parques solares del mundo, ahora caída en desgracia.

En cuestión de meses, la cotización de las acciones ha caído de los 30 a los 9 dólares. Solo faltó una presentación de resultados trimestrales nefastos, dónde la empresa confirmó una deuda acumulada de 11.627 millones de dólares, para que las acciones se desplomaran hasta los 3 dólares. Actualmente, las obligaciones financieras de otras entidades representan 8 veces sus recursos propios, valorados en 1.402 millones de dólares.

Cotización de SunEdison

Las posiciones de los hedge funds, presentadas las últimas semanas a través del formulario 13-F, han confirmado la desbandada. Inversores como Leon Cooperman (Omega) o Dan Loeb (Third Point) se han bajado del barco de la empresa solar, provocando también su hundimiento. Greenlight Capital, en cambio, ha reducido su posición, pero según DealBook, aún sigue como el inversor con la participación mayoritaria, con un 5,9% de la participación total sobre el capital.

Durante una temporada se apodó a SunEdison como “el hotel de los hedge funds“, ahora a las redes sociales ya se habla de SunEnron. Y este no es el mejor piropo que se le pueda hacer a una empresa.

Solo John Hempton, de Bronte Capital, fue favorable a la empresa cuando la cotización se hundió. En su blog, Hempton informó de la compra de acciones a 9 dólares.

Según este inversor, SunEdison era una buena apuesta, solo si su consejo de administración conseguía reaccionar a tiempo y el consejero ejecutivo, Ahmad Chatila, dimitía y dejaba paso a una dirección más conservadora y menos imaginativa. También criticaba el proceso de expansión del grupo, demostrado a través de adquisiciones masivas, la falta de comunicación empresa-inversor, y de las peculiaridades de la actividad de SunEdison; con un mayor parecido a un grupo financiero que a un instalador de placas solares.

Si las sucesivas afirmaciones de Einhorn sobre las características excepcionales de la compañía no aportan confianza, menos lo hacen los últimos escritos de Hempton. El gestor de Bronte Capital empieza a firmar sus artículos con un “Long SunEdison (unfortunately)”, un comentario que pone los pelos de punta.

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