Tinder, más que buscar pareja, ¿una buena inversión?

Interactive Corp. (IACI) anunció el pasado 25 de junio la posibilidad de poner en marcha una oferta pública de venta de acciones del grupo Match, que recoge las plataformas de Internet como el portal de citas Match.com y la aplicación para encontrar pareja Tinder.

Sabemos que estas aplicaciones son la última moda para conocer gente y tener citas puntuales, pero ¿su negocio tiene el potencial suficiente para invertir en ellas?

El anuncio se hace aproximadamente dos meses después que el concurso de value investing del ciclo de conferencias de la Ira Sohn premiase el análisis financiero de Angelo Martorell, de la Warton School, sobre el conglomerado de aplicaciones multimedia Interactive Corp. En la presentación el analista puso un precio objetivo para la compañía de 165 dólares la acción, más del doble de la cotización actual, y explicó que el valor escondido se encuentra en la marca Tinder, la aplicación de citas para móvil.

El grupo Interactive Corp. registra su facturación a través de cuatro segmentos: el grupo The Match (Match.com, Tinder…), aplicaciones de búsqueda (Ask.com, About.com, Investopedia), Media (Vimeo) y eCommerce (HomeAdvisor).

Según Martorell, los analistas de Wall Street se equivocan cuando realizan sus estudios, pues no valoran adecuadamente el potencial del portal y de la aplicación de citas, sobre todo por el miedo que tienen de los posibles competidores del mismo mercado. Y este “conservadurismo” se plasma en la cotización de mercado.

Tinder es una aplicación de móvil que, a través de una cuenta de Facebook, permite localizar geográficamente a personas que buscan pareja. Esta marca acoge a 50 millones de usuarios y en 2014 su crecimiento fue de un 300%. Es 50 veces mayor que la segunda aplicación móvil más usada.

Con este historial es un negocio a tener en cuenta, además, según Martorell, “las citas online han llegado para quedarse “. Al contrario de la opinión generalizada, cree que una vez empiezas a usar Tinder para encontrar pareja, seguirás usando otras plataformas online del mismo estilo.

A favor del negocio de Tinder

El análisis entero que ganó el premio de la Ira Sohn está adjunto al final de este escrito. Por esto me ahorro comentar sus detalles. Si que quiero fijarme, en cambio, en algunos aspectos; en unos coincido y en otros estoy completamente en contra.

Un análisis ganador de un concurso especializado en inversiones puede ser garantía de fiabilidad, pero después de observar una serie de análisis fallidos, como por ejemplo el que se presentó en el Value Investing Congress sobre Hertz, mejor no confiarse demasiado en este reparto de premios.

El punto fuerte del análisis es reconocer un pequeño activo en un conjunto de plataformas multimedia. En el caso de Tinder, es un negocio que se esconde en medio de Interactive Corp. y que, además, hace un uso increíble de las Economías de Red.

Esta ventaja competitiva es la más complicada de construir, pero es fácil de identificar en redes sociales. Por ejemplo, si Twitter acumula una cantidad de usuarios, estos arrastran a nuevos usuarios a registrarse. El símil más familiar es el de una fiesta: A nadie le interesa entrar en un lugar desierto; en cambio los locales que se encuentran llenos de personas, dónde el ambiente ya está “construido”, atraen a más gente.

Tinder, está lleno de perfiles que piden a gritos que los encuentren nuevos usuarios. Para una plataforma competidora, es complicado construir a partir de cero esta ventaja.

El otro ingrediente de la fórmula de Interactive Corp., que la hace atractiva, es la presencia de Barry Diller entre las filas de sus directivos.

Este empresario de 73 años se mueve como un pez en el agua entre empresas de comunicación y plataformas web. También es consejero de Expedia, y responsable del fantástico spin-off de TripAdvisor, además de formar parte del Consejo de Administración de Graham Holdings Corporation.

En contra del análisis de Tinder

El análisis de Martorell se alimenta de modas y supuestos. En primer lugar, nos cita todas las frases de Wall Street, que él cree que están mal. Y después crea su historia, a partir de estimaciones propias, para contarnos cuál es el posible crecimiento de Tinder y la valoración global de Interactive Corporation.

Decirnos que las “citas online han llegado para quedarse”, es un comentario que se saca de la manga. Incluso Ackman, o Einhorn, adjuntan una referencia cuando hacen sentencias de este tipo.

Este análisis aparece en un contexto de burbuja de negocios de Internet y servicios en la “nube”. Martorell es optimista respecto el crecimiento de estas aplicaciones, pero Twitter, por poner un ejemplo, sigue intentando monetizar su modelo de negocio sin éxito. Y sus inversores están pagando sus ensayos.

Tinder sigue siendo una plataforma gratuita con opciones de pago. Si los ingresos “extras” conseguirán cubrir los costes y generar beneficios extraordinarios, es un misterio.

De momento, lo que hay es una posible Oferta de Acciones del grupo Match.com sobre la mesa.

El análisis de Martorell pasa por alto otros segmentos de actividad. No sabemos si son grandes negocios, o desastres financieros. Si, justamente, se independiza el diamante en bruto del grupo, los accionistas actuales perderán de vista lo que se considera la mejor marca de todo el conglomerado.

Un spin-off sería la mejor fórmula de compensar a los accionistas. En cambio, con la Oferta, es puede subir el precio de salida tanto como se quiera, aunque la marca no lo valga. Todo depende del optimismo del mercado. Este análisis ya ha puesto los fundamentos para que sea todo un éxito.

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