Solo Wall Street está enamorado de FreshPet

Después de investigar un poco a FreshPet, días después de su oferta de acciones, mi interés por esta compañía desapareció. Una empresa que hace aguas por todos lados y pretende vender un producto “pijo” para perros y gatos que, además, les produce diarrea.

Mal asunto.

Pero la periodista Sonya Colberg volvió a despertar mi curiosidad y nos ha presentado un negocio peor de lo que nos imaginábamos. 

Desde el portal The StreetSweeper, Colberg nos pone al día con los primeros resultados trimestrales que presenta la compañía desde que está en bolsa y le ha servido para clasificar la compañía entre las cotizadas bajo vigilancia de su página.

FreshPet aumentó pérdidas durante los últimos tres meses y el agujero patrimonial se ha hecho más grande: los pasivos ya suman más de 118 millones de dólares, comparados con unos activos de 75 millones. Con un valor contable negativo, ¿Cómo se entiende que la capitalización de la compañía siga alrededor de los 600 millones de dólares? Pero, si ni las previsiones de ventas son buenas!

Según los mismos portavoces de la marca, su estimación de ingresos por cada frigorífico es de 19,57 dólares por día. Y esperan llegar a los 21 dólares a finales de 2015. Mientras que una sola unidad de las “salchichas” FreshPet Vital ya vale 27,49 dólares.

Los defectos contables de FreshPet

FreshPet trabaja con una variedad limitada de productos y pocos recursos en un mercado lleno de competidores de renombre. Purina, Del Monte y la cadena WalMart están lanzando marcas de comida saludables para animales.

Eso demuestra, como apuntaba FreshPet en su presentación, que hay un gran segmento de los 85 millones de propietarios de mascotas que se preocupan por la comida de su perro o gato y están dispuestos a pagarlo. Pero hay otras empresas mejor preparadas para traducir esta demanda en beneficios.

Según Colberg, las salchichas y otros productos de FreshPet tienen precios prohibitivos. Con su dieta costaría más de 10 dólares por día alimentar un perro grande. Con el riesgo añadido que al animal no le guste.

Mientras que la publicidad de FreshPet anuncia que sus productos no tienen conservantes artificiales, si que incorporan conservantes naturales como sal o selenio de sodio. Que, a largo plazo, también son perjudiciales para la salud. Pero las quejas de los clientes, por otro lado, van dirigidos precisamente a la pésima duración de los alimentos.

En definitiva, FreshPet tiene un negocio que no chuta, un producto que no gusta y, en cambio, una acción que está por las nubes. Se prepara una auténtica tormenta perfecta, ideal, para quién quiera vender acciones de la compañía en descubierto.

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