Cable One, una nueva esperanza

Forbes dejó verde la televisión por cable en Cable TV not just inpopular but unsustainable”, escrito por Amadou Diallo. A pesar de ser un mal negocio, ofrecer un servicio pésimo e incrementar su precio, los margenes del año 2014 del sector serán los mejores de los últimos 5 años. Unas buenas expectativas para que Graham Holdings Corporation separe con éxito la marca Cable One.

En “La compañía que no quiere Warren Buffett” los datos financieros demostraban que Cable One era el mejor negocio de los antiguos propietarios del Washington Post. Como empresa independiente, su valor podría sumar hasta 2.000 millones de dólares, además de abrirse un futuro lleno de nuevas opciones.

Los movimientos del sector de Cable One

En España la televisión por cable, que actualmente integra distintos servicios de telecomunicaciones, no tiene el mismo peso que en los Estados Unidos. Este sector acumula la mayor cuota de la industria audiovisual, pero también es el que recoge más quejas de sus consumidores. No es casualidad que Consumerist escogiera a Comcast, una de las grandes empresas del cable norteamericana, como la peor marca del 2014.

Su modelo de negocio de la televisión por cable se alimenta de suscripciones para dar acceso a contenidos audiovisuales, además de internet y telefonía móvil. Tradicionalmente, eran principalmente una ventana al mundo televisivo y a sus redes de contenidos como Turner, Fox o Disney.

En cambio, su estructura de costes es más compleja: la televisión por cable paga por mantener su infraestructura, a los proveedores de contenidos, compra las licencias para emitir e, incluso, transfiere dinero a los canales de televisión locales, como “un permiso”, para reproducir los mismos contenidos.

Este negocio no es ninguna ganga. Cada vez más, los precios de las series, los reality shows y las retransmisiones deportivas son más altos. La Comisión de Comunciaciones Federal (FCC) – controla con lupa todas las operaciones transversales y horizontales de los grandes grupos mediáticos. Y, en el otro lado de la ecuación, las alternativas de los clientes son cada vez más baratas y variadas: YouTubeNetflix, Hulu…

Entre las opciones que tiene la industria del cable para sobrevivir se encuentra el aumento de los precios, ofrecer paquetes con más servicios integrados y buscar alianzas estratégicas, o fusiones, con participantes del mismo sector para concentrar su poder.

Comparado con Charter, Time Warner Cable o Comcast, Cable One es un pequeño operador, clasificado en el número 11 del ranking. Pero, en cambio, cubre la demanda de los estados de la América Central, región que las grandes majors tienen descuidada:

Cable ONE Map

Pero ni su tamaño, ni su foco geográfico le libra de las batallas y mala praxis del sector. El 1 de abril miles de consumidores se quedaron, de repente, sin “Bob Esponja” del canal Nickleodeon, o el show de James Stewart, por culpa de una disputa entre Cable One y el proveedor de contenidos Viacom.

Este bloqueo provocó la ira de los consumidores de la operadora y se tradujo en una disminución de un 15% de suscripciones en el tercer trimestre. Pero la reducción de costes permitió a Cable One seguir aumentando beneficios, a costa de un mal servicio y el descontento de sus clientes.

Graham Holdings o Cable One?

Después del spin-off de Cable One, invertir en Graham Holdings significará confiar en la capacidad de los canales de televisión para sostener la deficiente marca Kaplan y una cartera de pequeñas inversiones, cada vez más diversa.

Cuando empecé este análisis, con Graham Holdings, más allá del Wahsington Post mi esperanza era encontrar un negocio, un tesoro escondido, entre las compañías etiquetadas como “Otros Negocios” que diera un sentido a la estrategia global del conglomerado. Pero eso no ha sido así.

En los últimos trimestres este antiguo imperio mediático, antes liderado por el Washington Post y el Newsweek, se ha gastado más de 200 millones de dólares en adquisiciones.

Algunas inversiones han sido en empresas de comunicación y marketing digital, como SocialCode, que tienen una función tan confusa como: “Tecnología pionera que resuelve diariamente retos de marketing diversos e interesantes con herramientas sofisticadas”.

Fuera de esta “área de competencia”, el equipo de Donald Graham ha destinado los excedentes en comprar empresas históricas de otras industrias. Una compañía que fabrica reguladores de gas (Forney) y otra que comercializa adaptadores electrónicos (Joyce) son algunas de las elegidas. Eso solo añade un riesgo de diversificación y de gestión de activos a la compañía.

En este sentido me he llevado una desilusión. Una miscelánea de inversiones industriales y servicios digitales queda fuera de mis objetivos.

Eso ha hecho que me interesase por el sector del cable, representado por Cable One. Me gusta la industria de los medios de comunicación y sus estrategias, aunque desconozco el 99% de sus detalles.

Graham Holdings aún debe poner las cartas sobre la mesa y oficializar el spin-off de Cable One con la presentación de los resultados independientes. Hasta la fecha solo hemos conocido sus datos en los informes consolidados, pero aún nos falta por conocer las cargas que se llevará la nueva compañía y el precio que fijarán a sus acciones.

Pero con este “breve” análisis ya sabemos que el cable es el negocio mejor valorado del conglomerado (2.000 millones), que bucea en un mercado lleno de tiburones muy grandes. Los rendimientos del capital son menores que los de la televisión, pero en su andadura por separado puede reflejar mejor su valor en la acción.

Y, respecto sus ventajas competitivas, dispone de una cobertura técnica y de suscriptores en el territorio central de los Estados Unidos, Dakota del Norte, Idaho, o Kansas, que las grandes compañías en expansión como Charter ya les gustaría disponer.

This post is also available in: Catalán

Copyright © 2014. Created by Meks. Powered by WordPress.