¿Te atreves a ser Grande?

“¿Cuántos culturistas se necesitan para cambiar una bombilla? Tres. Una para enroscarla y dos más para decirle: Tío, se te ve enorme!”. Así plasmaba Chuck Palahniuk el ambiente de un gimnasio en el libro “Error Humano”.

Entre culturistas la perfección es incompleta si no hay una camarilla detrás dispuesta a aplaudir. Este “sentimiento tribal” de aprobación no es muy diferente del existente en los mercados financieros; cuando se exponen ideas de inversión. Entre los analistas también se necesitan aplausos.

Los problemas aparecen cuando hay disparidad de opiniones. Por ejemplo, esta semana hubo peleas dignas de un patio de colegio en Twitter. Xavier Sala-i-Martin y Martin Varsavsky, los dos profesores de la Universidad de Columbia, se pelearon porque no coincidían en materia económica.

Por otro lado, en temas bursátiles, el fundador de BlackBird, Marc Ribes, también se exaltó porque su colega, Gisela Turazzini, precipitó un montón de opiniones sobre el Mercado Alternativo Bursátil (MAB) con un tweet y su compañero corrió a defenderla.

“No busque elogios, busque críticas”, recomienda el publicista Paul Arden a los lectores de “Usted puede ser lo Bueno que quiera ser”. Para ser el mejor hay que ser diferente y, sobretodo, aceptar las equivocaciones. En el sector financiero, los aplausos y las ovaciones las necesitan los inversores institucionales obligados a dar explicaciones a sus clientes; como los analistas de las entidades bancarias.

Para algunos profesionales equivocarse es un tabú. La presión del servilismo no les permite desviarse de la norma y, por este mismo motivo, sus predicciones y selecciones son siempre conservadoras.

“Garantir el capital” significa evitar los extremos con el objetivo de no perder dinero, pero también implica perder la oportunidad de recaudar beneficios extraordinarios. Las inversiones protegidas es dinero asustado que difícilmente registrará resultados por sobre de la media.

Las grandes “historias” nacen cuando se está dispuesto a romper normas, dejar de ser convencional, buscar mercados nuevos y, en algunas ocasiones, sentirse incómodo.

Los inversores individuales deben estar dispuestos a fallar, indica el gestor de Oaktree Capital, Howard Marks, en su último memorándum “Dare to Be Great II” (“Atreverse a ser Grande II”). Pero las pérdidas que produzcan una sucesión de teorías equivocadas deben ser el mínimo posible.

Entre los profesionales desvinculados del status quo el exponente más claro es Jim Chanos, quién culpó de estafa a Enron cuando aún ostentaba el título de quinta mejor empresa de los Estados Unidos.  

La opinión pública tardó casi un año en dar la credibilidad merecida a la teoría de David Einhorn, quién señaló Lehman Brothers como una entidad que bordeaba el desastre por la acumulación de activos tóxicos.

O la apuesta bajista, pendiente de resolver, de Bill Ackman contra Herbalife. Si la vendedora de batidos nutricionales, con la imagen de Lionel Messi i Cristiano Ronaldo por bandera, es acusada de estafa piramidal el inversor ganará millones. Pero de momento, solo ha perdido dinero en una idea que lo tiene todo menos ser convencional.

“Es mejor para la reputación fallar de manera convencional que triunfar originalmente”, escribía Lord Keynes hace más de 80 años.

Si queréis ser aceptados: seguid las ideas no-consensuadas que todo el mundo sigue, hablad de los valores de moda y hacedlo con el mismo timing que el resto. No aceptéis críticas. Buscad la aprobación y rechazad cualquier idea que pueda ser constructiva. No perderéis, no ganaréis. Os aplaudirán, eso si, pero seréis mediocres. 

   

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