¿Por qué la FTC acusa a Herbalife por presunta estafa?

La empresa Herbalife emitió una nota de prensa dónde informaba que había recibido una Demanda de Investigación Civil de la Federal Trade Commission (FTC). Después de más de diez minutos en suspensión, las acciones de la compañía de nutrición siguieron con una caída en picado de un 16%.

Con esa decisión el órgano de control del comercio de los Estatdos Unidos abre un conjunto de preguntas sobre las operaciones de las empresas que constituyen el sector del “marketing multinivel”.

Hace más de un año que el fundador del hedge fund Pershing Square Capital, Bill Ackman, acusó a Herbalife de presunta estafa piramidal. Según la misma FTC, un esquema de estas características se define como un negocio que “promete a los consumidores o inversores cuantiosos beneficios basados en el reclutamiento de otros participantes en su programa”.

En la documentación facilitada por Pershing Square Capital, y publicada en la página Facts About Herbalife, cuenta como la compañía se esfuerza en vender una oportunidad de negocio entre sus futuros participantes. La multinacional necesita engordar sus beneficios con el aumento de su base de militantes a pie de calle.

Los batidos nutricionales y barritas energéticas, que forman su catálogo de productos son, en cambio, productos de segundo orden. Según Ackman, no tienen ninguna ventaja competitiva respecto sus competidores.

Si la FTC empieza una investigación, significa que el organismo solicitará a la compañía todas las cifras de negocio que rechacen la hipótesis de una estafa piramidal. Debe encontrar las mismas justificaciones que descartaron de cualquier sospecha a otras multinacionales como Amway, la que estableció un precedente en las resoluciones judiciales contra el “marketing multinivel”.

Las consecuencias del “caso Amway”

El año 1979 el negocio de Amway se diferenció de un esquema ilegal porque los participantes que se apuntaban en la compañía no pagaban ninguna comisión de entrada y, además, la multinacional les compraba el exceso de inventario.

Aún así, el año 1986 la empresa acordó pagar hasta 100.000 dólares por violar otras leyes comerciales, como la fijación de precios de venta final y la publicación de beneficios no correspondientes con la realidad.

Si hay pruebas que demuestran la culpabilidad de Herbalife, la FTC no puede criminalizar sus actividades. El organismo la puede obligarla a pagar una multa y a compensar, por daños y perjuicios, a sus participantes. La multinacional debería modificar algunas de las líneas de su negocio y rebajar el tono de su método de reclutamiento.

Un veredicto negativo como este tendría repercusión a nivel internacional, por supuesto. En España, por ejemplo, las leyes de ordenación del comercio prohíben rotundamente las estafas piramidales, aunque el único organismo de defensa del consumidor que podría iniciar una demanda es la OCU.

Hasta hoy, la cotización de las acciones de Herbalife oscilaban por el efecto de los buenos resultados financieros de la compañía. La empresa presidida por Michael Johnson cuidaba bien sus accionistas y había prometido un programa de compra de acciones, que aseguraba la revalorización de su precio.

La tranquilidad del parqué se ha roto con esta noticia. El anuncio de una investigación ha afectado también otras compañías como Nu Skin, por la remota posibilidad que la FTC se anime a ampliar su área de investigación.

 

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