Spin-off de Red Lobster, más fresco imposible!

¿Quién dice que el mundo de la restauración no es digno de la prensa financiera? El posible spin-off de Red Lobster ha demostrado todo lo contrario. Financieros, inversores y prensa especializada se han fijado en el conglomerado Darden Restaurants, que ha decepcionado con una división que no está a la altura de las circunstancias. La bolsa esperaba un desmembramiento del grupo, en la misma línea que había proyectado el hedge fund Barington Capital, pero se deberá conformar con una opción “incompleta e inadecuada”. Lo que el televisivo chef Gordon Ramsay bautizaría como un “completo desastre”.

El 19 de diciembre del año pasado Darden Restaurants anunció la decisión de deshacerse de la emblemática cadena de marisquerías Red Lobster. La primera opción era a través de un spin-off, la segunda era buscar un comprador a quién vender todo el paquete. En ambos casos el parqué saldría beneficiado a corto plazo, pero la decisión no satisface las expectativas de Barington Capital, el artífice de una estrategia de cambio de imagen. El hedge fund de James Mitarotonda trazó las líneas de una nueva estructura, en un documento de más de 80 páginas presentado el mes de octubre, que tenía el objetivo de favorecer a los inversores de la compañía con el incremento del valor de las acciones hasta los 80 dólares.

A cualquier restaurante Red Lobster el cliente puede degustar langostas frescas y todo tipo de marisco. El valor de mercado de este negocio es de 6.700 millones de dólares, aunque las ventas en el último trimestre cayeron hasta un 7% y, junto con la cadena italiana Olive Garden, registraron el 72% de los ingresos totales de Darden Restaurants. Son “las joyas de la corona”. Por este motivo, Barington Capital considera que estas empresas deberían consolidarse en una sola, que englobaría el segmento maduro del grupo.

En estas dos compañías, a Darden se suman seis negocios más, que son el resultado de una larga lista de adquisiciones, ejecutadas durante los últimos diez años. Pero, al contrario de lo que podían esperar los inversores, estas compras no han tenido ninguna repercusión en la valoración de la compañía en bolsa. Aunque la directiva continúa asegurando que entre las cadenas existen “tremendas sinergias” que favorecen el funcionamiento de todos los negocios.

Darden Restaurants es un conglomerado de demasiadas marcas, para segmentos de consumidores variados. Desde Longhorn Steakhouse, asadores donde el cliente se gasta de media unos 18,75 dólares, hasta Eddie V s; una cadena de restaurantes de lujo incorporada en 2011 que sirven pescado y marisco y con una carta de 88 dólares, aproximadamente. El hedge fund de James Mitarotonda proponía también un nuevo conglomerado de empresas en fase de crecimiento, esto permitiría a sus gestores centrarse en su proceso de expansión.

En comparación con otros competidores de la industria de la restauración, los malos resultados de Darden son palpables. Por su estructura, pero también por su estrategia de costes. Los gastos operativos se pueden reducir hasta 150 millones de dólares, según el documento de Barington Capital

La compañía destina a fondo perdido una gran cantidad de recursos, como es la promoción de menús y ofertas, y en casos concretos estas acciones han llegado a perjudicar la imagen del grupo. Uno de estos casos fue cuando Olive Garden, inexplicablemente, introdujo la hamburguesa italiana a la carta de sus establecimientos. Si… Hamburguesas! Además de pasta y pizza. Los articulistas más sarcásticos ya tuvieron sus titulares: “Seriously, Olive Garden, What are you doing?”.

El voto de Barington Capital representa el 2% del capital de la empresa y quiere la división de Darden Restaurants en tres compañías totalmente diferentes. En una agruparía los negocios consolidados: Olive Garden y Red Lobster. En otra las empresas en fase de expansión: Bahama Breeze, The Capital, Yard House, Longhorn, Eddie V’s, Seasons 52. La tercera sociedad sería un “vehículo de inversión” que capitalizaría las rentas de las 1.048 propiedades que tiene actualmente la empresa. Mediante los que se conoce en Estados Unidos como un REIT, los inversores se beneficiarían de los rendimientos inmobiliarios y Darden liberaría una porción de valor escondida entre sus activos.

Separaciones como esta son habituales, además de fructíferas, en la industria de la restauración. Un ejemplo histórico fue cuando McDonalds le sobraba la cadena de menús mejicanos. La solución fue independizar el negocio en una nueva compañía conocida como Chipotle Mexican Grill. Después de distribuir un nuevo paquete de acciones de una nueva compañía, el valor se multiplicó por diez en pocos años.

El spin-off de Red Lobster podría seguir el mismo camino, pero no sigue el mismo plan de Barington Capital. “¿Como se puede concentrar la gestión de un conglomerado de restaurantes si solo se reduce el número de marcas, de 8 a 7?”  se preguntan los responsable de la institución financiera, que el 30 de enero se pronunciarán sobre las decisiones de la empresa.

En una conferencia sobre elBulli Foundation, el cocinero Ferran Adrià, se preguntaba: “¿Qué hace un restaurante como el mío en la portada del Financial Times?”. Espero que esta cuestión formase parte del discurso y ya supiese la respuesta. Sino, esta historia puede ayudarle a reflexionar un buen rato.

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