Keynes falló con sus inversiones macroeconómicas

El King’s College londinense contrató un tesorero de excepción cuando confió la gestión de sus finanzas a John Maynard Keynes, en el año 1924. Confiado con sus conocimientos en materia económica, Keynes colocó todos los ahorros en un fondo llamado “The Chest”.

La estrategia de la cartera se basaría en un conjunto de inversiones en activos globales, que escogería en función de tendencias internacionales, como puede ser una guerra o el cambio climático. 7 años de gestión después, el resultado no podía ser peor. The Chest perdió más de un 50% de su patrimonio.

Keynes usó el sistema analítico top-down” para hundir las cifras del colegio. Este método pide al inversor que estudie primero las variables económicas internacionales para conocer cuál es la big picture. Después se debe seleccionar el país objetivo con mejores perspectivas, seguidamente la industria y, finalmente, la empresa y los activos de inversión disponibles.

El hedge fund Bridgewater Associates, fundado por Ray Daliosigue este patrón para obtener rentabilidades extraordinarias. Para conseguirlo utiliza una base de datos más extensa que la de la Reserva Federal de los Estados Unidos y tiene sus propios estudios económicos, algunos publicados en EconomicPrinciples.org.

El inversor húngaro George Soros también aplica estrategias macroeconómicas para su fundo Quantum. Su método lo explicó con precisión en el libro “The Alchemy of Finance”. Su antiguo socio, Stanley Druckenmiller, o el inversor Jeff Gundlach son dos otros financieros que han sabido leer con éxito las variables económicas internacionales y satisfacer con buenos resultados a sus clientes.

El inversor aficionado lo tiene más difícil cuando quiere aplicar el sistema top-down. “Es difícil y arriesgado, existe la posibilidad de equivocarse en cada escalón”, escribe el fundador de Baupost Group, Seth Klarman, en el libro “Margin of Safety”.

Tipos de interés, el cambio de divisa, el Producto Interior Bruto, los salarios… El análisis macroeconómico exige muchos datos. Por eso Keynes llegó a la conclusión de que “Sería de locos, al momento de hacer nuestras predicciones, conceder una gran importancia a los asuntos que son demasiado inciertos”, escribía en la “Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero”.

Bottom-Up, el análisis que empieza en la empresa

El método alternativo que recomiendan los inversores de éxito es el bottom-up. Basado en la selección de acciones empresariales, y también conocido por stock picking, este método es más simple de implementar porqué el esfuerzo se debe concentrar en descubrir las cualidades y defectos de un solo negocio.

En este escenario es más fácil detectar patrones de comportamiento y, también, la relación riesgo-beneficio de una inversión. También se puede calcular con menos dificultad el margen de seguridad, el mecanismo de defensa por antonomasia del Value Investing.

“A medida que pasa el tiempo, estoy más y más convencido de que el método correcto de inversión es destinar grandes sumas de dinero a empresas que uno es consciente de que sabe algo y en los gestores que confía a fondo”, comentó John M. Keynes en una ocasión. Después del desastre de los años 30, el economista sustituyó su método. En 1945 el fondo The Chest cerró el ejercicio un 480,3%, por encima de su valor inicial.

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