La vía más simple para crear una cartera de inversiones

Hay mil motivos para comprar acciones en bolsa. Podemos invertir en Inditex porque los resultados del análisis técnico son positivos, porque los indicadores fundamentales de Murphy Oil nos avisan de un posible cambio de tendencia o hasta nos podemos atrever en ejecutar una operación por el consejo de un amigo…

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Pero no hay ninguna razón para que una única empresa monopolice el destino de nuestros ahorros. Invertir significa también DIVERSIFICAR.

Nuestros ahorros deberían estar vinculados a más de una opción; porque nos podemos equivocar. Nunca acabaremos de ser expertos en finanzas y, además, el futuro es imposible de pronosticar. Los análisis pueden jugar malas pasadas y hay una infinidad de variables en las que no hemos pensado y nos pueden sorprender negativamente. Como queremos evitar un final trágico, como perder nuestros ahorros, lo mejor es crear una cartera de inversiones lo más variada posible.

“Divide y vencerás” decía Julio César y es imposible que un gran emperador como él se equivocase. El inversor se enfrenta al más temible de los competidores; el mercado, y debe usar las pocas armas que tiene para defenderse. La manera tradicional es invertir una cantidad inicial en diferentes ideas y en empresas diversas. No se debe quemar todo en una sola jugada, ni se debe creer que comprar acciones es lo mismo que participar en una timba de póquer. Los activos financieros sirven para extraer rendimientos y ser prudente es la mejor manera para introducirse en este mundo.

¿Como se diversifica una cartera?

En el libro “You can be a stock market genius”, el gestor Joel Greenblatt explica la manera más simple de crear una cartera de inversiones. Entre 6 y 8 es el número óptimo de empresas que puede gestionar un inversor no profesional. Según Greenblatt, esta cantidad cubre hasta el 81% del riesgo individual de una empresa. Eso significa que los malos resultados de unas acciones son compensados, casi a la perfección, por los rendimientos que generan otras participaciones de la cartera.

Para conseguir una cobertura del riesgo individual perfecta (un 99%) se necesitan hasta 500 acciones de empresas diferentes. El mismo número de multinacionales que componen el índice Standard & Poor’s. Para un inversor individual esto es una quimera; hay que pagar comisiones y, además, supervisar constantemente todo el conjunto. Según Peter Lynch: “Tener acciones es como tener hijos. No tenga más de los que sea capaz de controlar”.

La compra de los valores, por otra parte, tampoco se debe hacer toda a la vez. Las ideas no surgen de golpe, y de ocho en ocho. Al contrario, las noticias y las oportunidades aparecen cuando toca y la incorporación de activos se puede hacer escalonadamente, cuando es el momento de invertir.

Y si no hay ningún objetivo a la vista lo mejor es “no hacer nada”, una alternativa que también se debe contemplar, a parte de la operación de comprar y vender.

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