Un hedge fund se beneficia de la estafa de Bernard Madoff

No todos los inversores acabaron pillándose los dedos con la estafa piramidal de Bernard Madoff. El fondo de inversiones de Seth Klarman, Baupost Group, se aprovechó de la mala gestión de la crisis de los clientes estafados, para obtener beneficios extraordinarios.

Según la revista Forbes, Baupost Group obtendría un rendimiento de un 116% de una inversión en los derechos de liquidación de la empresa de Madoff.

El artífice de la operación fue James Mooney, socio de Klarman, quién desde el año 2010 seguía el proceso de desmantelamiento de la empresa de Madoff.

El objetivo de un proceso de liquidación es conseguir exprimir al máximo todo el patrimonio de la compañía para conseguir que el efectivo necesario (el cash) sea devuelto a los acreedores, empleados, proveedores… En esta situación, al tratarse de una sociedad de inversiones, los principales afectados eran sus propios partícipes.

El encargado de la administración de la liquidación de bienes era Irving Picard, quien debía reunir los recursos necesarios para devolver el capital invertido a los antiguos inversores. Entre los activos susceptibles de convertirse en efectivo disponible estaba la inversión de Barbara Picower.

Jeffry Picower formó parte de la lista de inversores de la sociedad de Madoff durante muchos años. Después de obtener rendimientos extraordinarios que superaban el 900%, Picower reembolsó más de 7.200 millones de dólares el mes de junio de 2009. Casualmente, unos días antes que se destapara la verdad sobre la estafa piramidal y Bernard Madoff fuera arrestado.

Alegando una posible cooperación entre Bernard Madoff y Jeffry Picower, el administrador Irving Picard esperaba recuperar una cantidad sustanciosa de la familia del difunto, a través de un proceso judicial. Este dinero se sumaría a los activos del proceso de liquidación.

La inversión extraordinaria de Baupost Group

En este escenario James Mooney, a través de Baupost Group, entró en escena. El socio de Klarman descubrió que esta situación conducía a una posible inversión, con una relación beneficio-riesgo especialmente alta, pensada para “profesionales sofisticados”.

A todos los partícipes de la sociedad de Madoff, que no pudieron reembolsar su capital a tiempo, su participación se transformó en derechos de la sociedad en proceso de liquidación. La intención básica de cualquier propietario de estos derechos era recuperar una parte del dinero invertido; ni se planteaban conseguir beneficios.

Los derechos de liquidación cotizaban en un mercado secundario y las expectativas eran lo bastante malas para que cotizaran a precios mínimos.

Mooney jugó la carta del posible retorno de más de 7.000 millones de dólares de la familia Picower, que nadie tenía en cuenta. Lo más complicado de la operación era conseguir encontrar una víctima, con una inversión considerable, a quien comprar estos derechos.

Kenneth Krys era la persona perfecta y estaba ansioso para encontrar un comprador.

Fairfield Sentry, estafados por Madoff

Krys actuaba en calidad de representante de Fairfield Sentry, la institución que acumulaba la participación mayoritaria del fondo de Bernard Madoff. El gestor de Fairfield consideraba que nunca recuperaría el valor de los 230 millones de dólares, acumulados ahora en derechos, y que por este motivo ofreció precipitadamente los títulos por un 32,125% de su valor nominal. Baupost Group pagó por ellos 74 millones de dólares.

El momentum de James Mooney fue tan acertado que la resolución sobre el caso Picower se hizo tres días después de cerrar la operación con Kenneth Krys. Los jueces aceptaron la tesis de que Jeffry Picower estuviera al caso de la estafa piramidal y obligaron a su familia a devolver 5.000 millones de dólares, de los 7.200 millones que reembolsó el difunto originalmente.

Esta noticia repercutió directamente en el valor total de los activos y en los derechos de liquidación, que aumentaron hasta los 60 céntimos. La inversión inicial de James Mooney de 74 millones ahora ya valía más de 160 millones de dólares y representaba un aumento de un 116%.

Mientras que el equipo del hedge fund se felicitaba por esta operación, en el otro lado de la transacción Kenneth Krys no aceptó el trato. El gestor denunció en los juzgados de Manhattan a Baupost Group, por haberse aprovechado de la su situación.

Evidentemente que se habían aprovechado de ellos! Los responsables del fondo de inversiones habían usado sus conocimientos específicos en situaciones especiales para comprar un “activo tóxico” a vendedores desesperados. Cuando la situación mejoró, a Krys se les despertó el remordimiento del mal vendedor.

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