¿Qué hacer con el síntoma de la oportunidad perdida?

Mirando atrás uno se da cuenta de que las grandes oportunidades le han pasado por alto: el negocio donde te propusieron la entrada ha sido un éxito, los planos de la casa que rechazaste ahora es la construcción más llamativa de toda la ciudad, e incluso en situaciones banales. La cola de la caja de al lado siempre es la que avanza más rápido, por ejemplo.

Oportunitat Perduda

En la bolsa pasa lo mismo, cada cotización al alza podemos ver una oportunidad perdida. Microsoft, Inditex, Chipotle, Starbucks, Coca-Cola… Ay, si hubiéramos podido comprar las acciones cuando estaban tan baratas!

¿Por qué fuimos incapaces de ver estas oportunidades tan interesantes y beneficiosas? ¿En qué estábamos pensando en aquel momento?

La razón principal es porque la oportunidad ya está pasada. Cuando se mira atrás es fácil tomar el punto de vista crítico y señalar los errores en qué hemos caído. Es la misma perspectiva que tienen comentaristas y expertos en programas de entretenimiento, los grandes sabios de la historia pasada. Este aleccionamiento y la siguiente enumeración de los errores es también un tema habitual de las conversaciones de tarde y el objetivo de los dardos envenenados que tanto pueden llegar a figuras populares de los negocios, como de la cultura o de la divulgación científica.

En este sentido, alguna vez han calificado de “error” el hecho de que Steve Wozniak dejara Apple para continuar su carrera de profesor. Una oportunidad perdida. Quizás hubiera podido llegar a gran gurú de la empresa. Pero nadie se ha planteado, en ningún momento, que si Wozniak hubiera continuado con Steve Jobs liderando la empresa, el iPhone y el iPad ahora mismo serían posibles desconocidos. La historia habría transcurrido por otro camino y Microsoft mantendría el liderazgo tecnológico indiscutible. Quién sabe.

Stuart Sutcliffe, es otro caso de “oportunidad perdida”. Amigo íntimo de John Lennon, empezó como bajista de los Beatles hasta que decidió enfocar su carrera como pintor. Sutcliffe murió como consecuencia de una hemorragia cerebral a los 21 años. Si continuara vivo, muchos le recordarían el error que cometió en abandonar el grupo de Liverpool. Aunque se hubiera convertido en un célebre pintor.

Pero si Sutcliffe hubiera continuado hasta el fin con los Beatles, quizás la historia los habría tratado diferente. Quién sabe si los Beatles hubieran salido de la caverna. No lo sabremos nunca.

André Kostolany, el famoso inversor de origen húngaro, explica en su libro “El famoso mundo del dinero y la bolsa” el caso del rico Grün. Aunque no he podido descifrar el origen de este personaje, es la historia de resolución de una oportunidad desaprovechada:

“[Grün] Pobre respondió a un anuncio en el que se ofrecía un trabajo de sacristán en un templo de Viena. En aquellos tiempos un sacristán debía saber leer y escribir. Como Grün era analfabeto, no le dieron el trabajo. Desconsolado, utilizó el dinero que le habían dado como compensación del viaje, para emigrar a Estados Unidos. En Chicago comenzó a hacer negocios. Con sus primeros ahorros creó una empresa que creció más y más a medida que pasaba el tiempo. Un gran grupo de empresas le compró sus negocios y, a la hora de firmar el contrato, se produjo la gran sorpresa: Grün, analfabeto, no estaba en condiciones de firmar.

–          Dios mío! – dijo el abogado comprador -. A dónde hubiera llegado usted si llega a saber escribir y leer!

–          Sería sacristán de una iglesia de Viena! – fue la respuesta.”

¿Como debemos tratas las oportunidades pérdidas?

¿Qué hacer cuando hay tantas buenas noticias, tantas acciones en verde, delante de nuestras narices y no nos hemos beneficiado de ninguna?

Cada día hay una oportunidad perdida: Rebajas por comprar, una chica guapa en el rellano y una casa que podría ser nuestro nuevo hogar en el centro de la ciudad. Desafortunadamente, uno no se puede llevar a todas las chicas del baile a casa.

El principio primordial para evitar cualquier error es no entrar tarde. NO ENTRAR CUANDO NO TOCA. No hay que comprar la casa construida, ni especular con acciones que ya se han revalorizado. No hay que entrar a “destiempo”. Cuando la oportunidad lleva un cartel con luces de colores fluorescentes, ya no es un buen lugar donde ir. No es la guarida secreta que nadie conocía.

Nosotros debemos de ser responsables de nuestras decisiones y son las que influencian nuestro futuro. Grün no tenía que acabar leyendo las homilías en Viena, Stuart Sutcliffe tenia más futuro como gran pintor que como bajista mediocre, y Steve Wozniak quería divulgar sus conocimientos y no construir gadgets.

Toda oportunidad tiene su día y también su protagonista.

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